
Las principales potencias occidentales emitieron una dura declaración conjunta en la que responsabilizaron al régimen iraní por presuntas operaciones de inteligencia destinadas a intimidar, secuestrar e incluso asesinar personas en Europa, América del Norte y Oceanía.
Un total de 22 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá y Australia, condenaron este miércoles lo que definieron como los “planes letales” impulsados por organismos de seguridad e inteligencia de Irán contra ciudadanos, periodistas, disidentes y comunidades judías en distintos puntos del mundo.
La declaración conjunta apunta directamente contra la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), la Fuerza Quds y el Ministerio de Inteligencia y Seguridad iraní, organismos a los que se les atribuye la organización de complots, amenazas y acciones hostiles fuera del territorio iraní.
Según el documento, los objetivos de estas operaciones incluyeron opositores al régimen de Teherán, periodistas iraníes radicados en el exterior, comunidades judías y personas vinculadas a intereses israelíes y estadounidenses.
Acusaciones por amenazas, secuestros y asesinatos
Los gobiernos firmantes sostuvieron que los servicios de inteligencia iraníes mantienen desde hace años vínculos con organizaciones criminales internacionales que son utilizadas como intermediarias para ejecutar amenazas, secuestros y atentados.
En ese sentido, calificaron como “inaceptable” y “deplorable” el uso de redes delictivas para llevar adelante operaciones encubiertas contra personas que residen en países occidentales.
El comunicado también hace referencia a una reciente serie de ataques registrados en Europa contra comunidades judías, periodistas iraníes y objetivos estadounidenses. Según la declaración, estas acciones fueron reivindicadas por el grupo Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya y habrían contado con apoyo logístico de intermediarios vinculados al régimen iraní.
“Cualquier intento de asesinar, secuestrar, hostigar, intimidar o atacar personas en nuestro suelo constituye una violación a la soberanía nacional y a las normas internacionales”, afirmaron los gobiernos en el texto conjunto.
Pedido para que Irán cese las operaciones
Los países firmantes reclamaron a la República Islámica que ponga fin de inmediato a este tipo de actividades y reafirmaron su compromiso de reforzar la cooperación internacional en materia de inteligencia y seguridad. Sumado a esto, destacaron el trabajo realizado por las fuerzas de seguridad y organismos de inteligencia de distintos países para detectar y neutralizar presuntas amenazas vinculadas a Teherán.
La declaración concluye con la promesa de coordinar nuevas medidas para enfrentar cualquier actividad hostil atribuida a los servicios de inteligencia iraníes y proteger a potenciales objetivos en sus respectivos territorios.
Trump endureció su discurso contra Teherán
La advertencia internacional coincidió con nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien volvió a elevar el tono contra el régimen iraní en medio de una nueva escalada militar.
A través de la red social Truth Social, Trump aseguró que las fuerzas armadas iraníes atraviesan una situación crítica. “El ejército iraní es un completo desastre”, escribió el mandatario estadounidense, quien afirmó que gran parte de la Armada y de la Fuerza Aérea de Irán “ya ni siquiera existen”.
Además, sostuvo que Teherán desperdició la oportunidad de alcanzar un acuerdo beneficioso con Washington y advirtió que ahora deberá afrontar las consecuencias.
Nueva escalada militar en Medio Oriente
Las declaraciones llegaron luego de una nueva escalada de enfrentamientos entre ambos países. La tensión aumentó tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense sobre el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Aunque los dos tripulantes lograron sobrevivir y fueron rescatados cerca de la costa de Omán, Estados Unidos respondió con ataques contra sistemas de defensa aérea, radares y centros de control iraníes ubicados en las inmediaciones del estrecho.
El recrudecimiento de las hostilidades genera preocupación en la comunidad internacional por el riesgo de una expansión del conflicto en Medio Oriente y por su impacto sobre la seguridad regional y los mercados energéticos globales.
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