
La polémica en torno a Agostina Páez sumó un nuevo capítulo luego de que Stefany Budán, pareja de su padre Mariano Páez, afirmara que el hombre estaba “bajo los efectos del alcohol” cuando protagonizó el video viral en el que realiza gestos que imitan a un mono. El episodio ocurrió en un bar de Santiago del Estero y generó repercusiones directas en la causa judicial que enfrenta la joven en Brasil.
El hecho se conoció el viernes, cuando comenzaron a circular las imágenes del empresario replicando la misma pantomima por la que su hija fue imputada por injuria racial en Río de Janeiro. En ese contexto, Budán salió a dar explicaciones públicas a través de redes sociales.
“Mi pareja estaba bajo los efectos del alcohol, en un estado evidente de ebriedad. En esas condiciones, cualquier manifestación carece de lucidez, de control y de seriedad”, sostuvo la abogada, quien buscó restarle validez a lo ocurrido.
La defensa fue más allá y cuestionó el uso del video como elemento de análisis. “El alcohol altera el juicio, distorsiona la percepción y elimina los filtros. Pretender que una frase dicha así tenga valor real o jurídico es completamente improcedente”, afirmó, y remarcó: “No estamos frente a una confesión, estamos frente a una persona alcoholizada diciendo cosas sin coherencia ni sustento”.

Según su relato, el episodio se produjo en medio de una salida nocturna en la que la pareja celebraba la llegada de Agostina a la provincia. Allí se habría originado una discusión con otra persona que cuestionó el dinero que la familia habría gastado en el proceso judicial de la joven.
“Se originó una discusión por otra persona que le preguntó cuánto dinero había tenido que pagar para que Agostina pueda volver”, explicó Budán, y agregó que su pareja respondió con una cifra cercana a los 21 millones de pesos, lo que generó un cruce que escaló rápidamente.
La situación se agravó cuando el interlocutor acusó que ese dinero provenía del Estado. “Ante esto, mi pareja se enojó y le dijo que el gobierno no le dio nada porque tampoco les corresponde”, relató.
Budán también pidió disculpas públicas al exgobernador Gerardo Zamora por los dichos de Páez en ese contexto. “Él estaba bajo los efectos del alcohol y, en esos momentos, las personas dicen barbaridades en ocasiones. No vamos a justificar nada”, aclaró.
Además, insistió en desligar a Agostina de lo ocurrido: “Esto no tiene nada que ver con Agostina porque ella no es responsable para nada de las cosas que un adulto haga cuando sale a un bar”, y cuestionó la reacción social: “No hay por qué trasladar el odio que produjo un padre hacia su hija”.
En paralelo, la defensa legal de la joven advirtió que la viralización del video podría complicar su situación judicial en Brasil. La abogada Carla Junqueira explicó que, si bien desde lo jurídico se trata de un tercero ajeno al proceso, el impacto mediático no puede ignorarse.
“No debería afectar, porque desde una perspectiva jurídica estamos hablando de un tercero al proceso”, señaló, aunque reconoció: “Sabemos que la opinión pública influenció mucho este caso”.

La preocupación central radica en cómo reaccionen las autoridades brasileñas frente a la presión social. “La preocupación nuestra es la reacción de la sociedad en Brasil y cómo Fiscalía y primera instancia van a reaccionar a las demandas de la sociedad”, advirtió.
Incluso, dejó abierta la posibilidad de nuevas complicaciones procesales: “Si pasa, lo vamos a tener que apelar de vuelta a tribunal. Y todo esto es más trabajo, más tiempo”, subrayó.
El caso se da en un contexto de alta exposición mediática, donde cada nuevo episodio amplifica el impacto público y judicial. La propia defensa reconoció que la causa, que ya era compleja, ahora enfrenta un escenario aún más desafiante.
Detrás de este nuevo escándalo también resurgen los antecedentes de Mariano Páez, empresario del transporte que ya había sido noticia en 2025 por una causa por violencia de género, amenazas y denuncias cruzadas por presunta extorsión, lo que vuelve a colocar a la familia en el centro de la escena pública.
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