Sin lugar dudas, el mundo está inmerso en una disputa entre dos países que pujan por ser la superpotencia que digite los avances en todos los campos a nivel planetarios, estamos hablando de Estados Unidos y China, quiénes presentan dos modelos distintos que pujan por instalar sus hegemonías sobre el resto de las naciones.
Estados Unidos es la economía más fuerte del mundo y la superpotencia militar con mayor desarrollo sobre los otros países.
Por su parte, China es un país gigante que se rige por una gran intervención estatal en todos los ámbitos, vale destacar que si bien están bajo un régimen comunista han podido incorporar algunos conceptos del capitalismo que los han hecho desarrollarse a niveles astronómicos. Sus ciudadanos resignan sus libertades individuales a cambio de un mayor progreso y desarrollo económico.
Los chinos dejaron de ser una de las poblaciones más pobres del mundo, como a mediados del S. XX, y están a punto de transformarse en el país más avanzado en materia económica. Además sus adelantos en el campo militar han sido impresionantes en los últimos años.
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Durante 300 años, China se concentró en defender su complejo militar ubicado entre los ríos Amarillo y Yangtze. Sin embargo, en los últimos años, las autoridades chinas comprendieron la importancia de controlar sus mares y las rutas comerciales que son de vital interés para su economía.
El 46% del PBI de China depende del comercio marítimo.
La industria militar china comenzó a fabricar buques de guerra a una velocidad pasmosa, incluso, superando en número a los Estados Unidos. Tecnológicamente, la armada estadounidense sigue siendo superior a la china pero los asiáticos están empecinados en convertirse en el centro comercial del mundo desplazando al país norteamericano.
En 2010 se produce un hito cuando China superó por primera vez a Japón en su PBI, a partir de allí incremento exponencialmente su gasto militar sobre todo en la fabricación de portaviones y submarinos nucleares. En ese mismo 2010, mientras el mundo occidental seguía tambaleando por la crisis de 2008, China apareció en la escena internacional realizando fuertes reivindicaciones a Japón sobre el Mar de China. En ese instante, Estados Unidos descubrió que sus principales oponentes no eran Rusia o Irán sino que los chinos pasaron a ser la mayor amenaza al orden norteamericano.
La hipótesis de conflicto entre Estados Unidos y China son por el control de las aguas del Océano Índico, como por el manejo del Golfo de Bengala que es disputado por India y los chinos. Vale destacar, que si bien se espera que Estados Unidos respalde a los indios, desde Washington dudan de la lealtad de ese país por lo que por el momento parece difícil que ocurra algún movimiento.
La pelea podría ser por el Mar de la China Meridional, Mar de la China Oriental y el Mar amarillo que conforman el mediterráneo asiático. Ambas potencias buscan establecer el dominio de las zonas estratégicas, por ejemplo en el Estrecho de Malaca donde pasa la mitad del comercio mundial, este lugar es disputado por China con India, Singapur, Malasia e Indonesia que cuentan con el respaldo de Estados Unidos.

China y Rusia están invirtiendo en la creación de la nueva ruta de la seda polar, que gracias al derretimiento de los glaciares se puede acortar hasta un 40% la distancia entre el gigante asiático y Europa occidental. Además China busca llevar sus productos directamente al Océano Índico a través de Paquistán y Myanmar, países socios. Sin embargo, se debe desarrollar una serie de costosas inversiones terrestres para lograr ese objetivo. Otra alternativa es la construcción de un canal en el Istmo de Kra, Tailandia para que la embarcaciones cambien de océano evitando pasar por el Estrecho de Malaca.
Hay una gran cantidad de islas pequeñas en el Mar de China Meridional por la que los chinos tienen problemas con Taiwán, Japón, Corea del Sur, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei, quienes buscan el apoyo de Estados Unidos.
Otro de los enemigos de China en la zona es Australia, quien formó un foro estratégico denominado Quad junto a Estados Unidos, India y Japón como el Aukus, una alianza militar formada en 2021 formada con Estados Unidos y Gran Bretaña con la intención de contrarrestar la influencia china en la región.
China reclama el 80% de las aguas del Mar de China Meridional donde se encuentran las islas Spratly y Paracel junto al Bajo de Masinloc. Desde 2010, China comenzó a ocupar una gran cantidad de islas que reclama para si, ganando cientos de millas construyendo instalaciones militares que sirven para tener más objetivos a la hora de planificar un ataque.
Sin lugar a dudas, Taiwan es un punto caliente desde hace muchos años, vale recordar que en su momento, el presidente de Estados Unidos, Harry Truman la calificó como un portaviones indestructible frente a la costa china. En la actualidad, Taiwán fabrica el 60% de los microchips que se utilizan en el mundo. El Estrecho de Taiwán tiene una gran actividad comercial y China lo reclama como propio aunque desde Estados Unidos sostienen que son aguas internacionales.

La separación entre China y Taiwán se produjo en la Guerra Civil China cuando los nacionalistas se refugiaron en la isla tras el avance del ejército comunista. Desde Beijing sostienen que Taiwán debe ser parte de la República Popular China mientras que los taiwaneses sueñan con gobernar toda china. Ambos sostienen lo que se denomina “Principio de una sola China”. En el último tiempo, Taiwán reclama ser un país independiente y seguir su camino totalmente separado de China.
El control de la región Indo-Pacífico influirá en la construcción de más armamento en ambas potencias. En los últimos años, China inició una política de acercamiento hacia países como Vietnam, Malasia y Singapur por lo que no se descarta en los próximos años guerras civiles en Vietnam, Camboya, Laos, Malasia, Indonesia, Singapur y Tailandia donde cada bando reciba el apoyo de las dos potencias mundiales.
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