
Estados Unidos bombardeó Venezuela durante la madrugada de este sábado, en una acción militar que impactó sobre zonas civiles y determinó la captura de Nicolás Maduro. El ataque, ocurrido en pleno inicio de año, es la intervención militar más directa de Washington en la región en décadas y reabre comparaciones con la invasión a Panamá de 1989, la última operación de gran escala llevada adelante por fuerzas estadounidenses en el continente.
La ofensiva tuvo lugar durante la noche y madrugada, con ataques aéreos sobre Caracas y otros puntos del país, en una escalada política que ya había sido anticipada. El Gobierno venezolano denunció una agresión armada contra su territorio y su población.
El antecedente histórico más cercano a esta intervención es la invasión de Estados Unidos a Panamá, ocurrida desde el 20 de diciembre de 1989 bajo el nombre de “Operación Causa Justa”. Aquella noche, cazabombarderos estadounidenses sobrevolaron a baja altura la capital panameña y bombardearon zonas densamente pobladas, con el objetivo principal de derrocar al dictador Manuel Antonio Noriega y restaurar la democracia en el país. La operación duró 41 días y concluyó con la rendición de Noriega a finales de enero de 1990.
Anteriormente, el 15 de diciembre de 1989, la Asamblea Nacional de Panamá, bajo la influencia de Noriega, declaró el estado de guerra contra Estados Unidos, lo que sirvió como un catalizador inmediato para la invasión.
La operación fue ordenada por el entonces presidente estadounidense George H. W. Bush y desplegó a más de 26.000 soldados de unidades de élite. Aunque Washington sostuvo que el objetivo era capturar a Noriega, requerido por la justicia de Estados Unidos por delitos de narcotráfico, los ataques se dieron en puntos clave como el Cuartel General de las Fuerzas de Defensa en el barrio de El Chorrillo y otras bases militares panameñas, aunque también destruyeron barrios enteros y dejaron un número de víctimas que, hasta el día de hoy, no fue establecido de manera oficial.

Durante semanas, Noriega permaneció prófugo y luego refugiado. Finalmente, el militar panameño se rindió el 3 de enero de 1990 y fue trasladado a Estados Unidos como prisionero de guerra, donde fue juzgado y condenado.
La invasión tuvo consecuencias estructurales para Panamá, ya que puso fin a 21 años de régimen militar en Panamá y se instaló un nuevo presidente, Guillermo Endara, aliado de Estados Unidos. Además, más de 15.000 efectivos quedaron desmovilizados y el país dejó de tener ejército. En su lugar se creó una Fuerza Pública con funciones policiales, convirtiendo a Panamá en uno de los pocos países de América Latina sin fuerzas armadas permanentes.
Organismos de derechos humanos denunciaron la falta de investigación y reparación para las víctimas, mientras que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó los hechos y reclamó compensaciones décadas después. Las estimaciones sobre muertos oscilan entre varios cientos y miles, sin que exista un registro definitivo.
Comentarios