
El tablero energético regional dio un giro de 180 grados. Tras la detención de Nicolás Maduro y la instalación del gobierno interino, la administración de Donald Trump anunció el inicio de un retiro parcial y selectivo de las sanciones económicas contra Venezuela. La medida apunta directamente al corazón de la economía caribeña: el sector petrolero. El objetivo es permitir que el crudo y sus derivados vuelvan a los mercados internacionales de manera legal, terminando con años de exportaciones clandestinas e intermediarios opacos.
Según informó el Departamento de Energía, el plan ya está en marcha y contempla, en esta etapa inicial, la venta de entre 30 y 50 millones de barriles. Lo más destacado del nuevo esquema es el férreo control financiero que impondrá Washington: cada dólar obtenido por estas transacciones se liquidará en cuentas bancarias controladas directamente por los Estados Unidos. Con este mecanismo, buscan evitar que los recursos se desvíen y garantizar que el dinero se utilice bajo criterios de seguridad nacional y legitimidad.
El propio Trump señaló que esta decisión permitirá reorganizar el flujo de petróleo hacia los mercados formales. Durante la última década, gran parte del crudo venezolano circuló por canales paralelos para evadir los bloqueos, pero ahora la supervisión será directa desde la Casa Blanca. El Secretario de Energía, Chris Wright, será el encargado de ejecutar este plan que busca, además, recuperar la capacidad productiva de las plantas venezolanas, diezmadas por años de falta de inversión y mantenimiento.
La flexibilización no es un cheque en blanco. Las sanciones se retiran únicamente para el rubro energético y bajo mecanismos de control financiero estrictos. El Gobierno estadounidense apuesta a que la llegada de personal especializado y nuevas tecnologías permita levantar una industria que hoy opera al mínimo de su capacidad.
Este retiro de sanciones funcionará de manera indefinida, siempre y cuando las operaciones se realicen a través de los canales autorizados. De esta forma, los Estados Unidos se aseguran el control total de uno de los mayores reservorios de petróleo del mundo, marcando el pulso de la transición política en Venezuela a través del manejo del recurso más valioso del país
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