
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío de un segundo portaaviones al Medio Oriente en medio del aumento de las tensiones con Irán. La decisión, confirmada este viernes, implica el despliegue del USS Gerald R. Ford, que se sumará al USS Abraham Lincoln ya presente en la zona.
La medida se da en el marco de renovadas negociaciones sobre el programa nuclear iraní y en un contexto de creciente tensión política y militar. Desde la base militar de Fort Bragg, Trump confirmó el traslado y afirmó en diálogo con la prensa: “Partirá muy pronto”. Además, advirtió que el buque será necesario “en caso de que no logremos un acuerdo” con Teherán.
Más presión militar en plena negociación
El envío del Ford refuerza la presencia naval estadounidense en el mar Arábigo, elevando el nivel de presión estratégica sobre la República Islámica. El mandatario fue aún más contundente al referirse a la situación política interna iraní y declaró: “Parece que eso sería lo mejor que podría pasar”, al ser consultado sobre un eventual cambio de régimen.
En la misma línea, agregó: “Durante 47 años, han estado hablando y hablando. Mientras tanto, hemos perdido muchas vidas mientras ellos hablan”, endureciendo el tono frente a las negociaciones indirectas que Washington mantiene con Teherán.
Un portaaviones estratégico y de última generación
El USS Gerald R. Ford, considerado el portaaviones más avanzado de la Marina estadounidense, cuenta con reactor nuclear y capacidad para transportar más de 75 aeronaves militares. Hasta ahora operaba en el Caribe, tras haber participado en la operación que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Su llegada a Medio Oriente marcará la segunda vez en menos de un año que Estados Unidos mantiene dos portaaviones activos en la región, un movimiento reservado para escenarios de alta tensión internacional. La Armada estadounidense dispone de solo once buques de este tipo, considerados recursos estratégicos clave.

Negociaciones sin acuerdo y advertencias cruzadas
Las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán se llevaron a cabo en Mascate, capital de Omán, con mediación del canciller omaní. Sin embargo, no se alcanzó un acuerdo definitivo.
Trump alertó que un fracaso diplomático podría traer “consecuencias muy traumáticas” para Irán y deslizó que un entendimiento podría lograrse “durante el próximo mes”.
En paralelo, funcionarios estadounidenses mantienen contacto con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien exige que cualquier pacto incluya límites al programa de misiles balísticos iraníes y el fin del apoyo a grupos como Hamás y Hezbollah.
Tensión interna en Irán y temor a una escalada regional
El despliegue coincide con un clima de inestabilidad interna en Irán, tras la represión de protestas masivas que, según reportes, dejaron miles de muertos. Las ceremonias tradicionales de duelo de cuarenta días han reavivado manifestaciones en ciudades como Mashhad, mientras la crisis económica se profundiza por las sanciones internacionales.
Las naciones del Golfo advirtieron que cualquier escalada podría desencadenar un nuevo conflicto regional, en un escenario ya marcado por la guerra entre Israel y Hamás en Gaza y la inestabilidad en el estratégico estrecho de Ormuz.
Por su parte, el Comando Sur de Estados Unidos aseguró que el traslado del Ford no afectará su capacidad operativa en América Latina. “La postura de fuerzas evoluciona, pero la capacidad operativa no lo hace”, afirmó el portavoz militar.
Mientras tanto, la Casa Blanca no detalló cuánto tiempo permanecerá el portaaviones en la región. Lo cierto es que la presencia simultánea de dos gigantes nucleares en Medio Oriente vuelve a colocar al mundo ante un escenario de máxima tensión geopolítica.
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