
El mercado de granos vivió este martes una jornada de transición técnica, donde las noticias externas pesaron tanto como las negociaciones en los pasillos de las terminales portuarias. La soja fue la gran protagonista del rebote, logrando defender valores de $475.000 la tonelada en negocios puntuales, lo que representa una mejora de $5.000 respecto a la sesión previa.
El “Efecto Biocombustibles” desde Chicago
La suba internacional no fue casualidad. La decisión de Estados Unidos de extender los beneficios fiscales de la normativa 45Z hasta 2029 actuó como un respirador artificial para los precios. Este incentivo para la producción de etanol y biodiésel revitalizó la demanda industrial, permitiendo que la soja y el maíz compensen la presión que ejerce la enorme oferta sudamericana.
En el plano local, el maíz se mantuvo como el cultivo con mayor volumen de negocios, aunque con una dinámica dual: mientras el precio disponible sufrió leves recortes, las posiciones futuras para la nueva campaña (marzo y abril) mostraron una cara más alcista, señal de que los compradores quieren asegurar mercadería temprano.
La lupa en el dólar: ¿Qué espera el mercado para 2026?
Uno de los datos más analizados de la jornada fue la evolución de los futuros del dólar en el mercado A3. La tendencia es clara: los inversores y exportadores están proyectando un escenario de ajuste cambiario gradual pero firme para el año próximo.
Actualmente, el tipo de cambio de referencia del BCRA cerró en $1.447,66, pero las pizarras de futuros cuentan otra historia. Para el mes de marzo, momento clave del inicio de la cosecha, los contratos se pactan a $1.513, mientras que para el corazón del invierno (julio), la cifra salta a los $1.655. Esta brecha sugiere que el mercado se está cubriendo ante una posible aceleración de la devaluación mensual o cambios en la política cambiaria hacia el segundo semestre.
El trigo y las especialidades
Por su parte, el trigo transita una etapa de “amesetamiento”. Con ofertas que no logran romper el techo de los US$ 180, la comercialización se mantiene moderada. Solo aquellos lotes que garantizan un mínimo de 10,5% de proteína logran capturar premios de hasta US$ 200, marcando que la calidad sigue siendo el único diferencial para obtener mejores márgenes en un contexto de precios internacionales planchados.
Finalmente, el sorgo dio la nota positiva entre los cultivos menores, con una mejora de US$ 3 en las posiciones de cosecha, alcanzando los US$ 188, consolidándose como una opción atractiva para quienes buscan diversificar riesgos frente a la volatilidad de los granos gruesos.
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