
Un hecho de extrema violencia sacudió al fútbol de ascenso y a la localidad bonaerense de Rafael Castillo este fin de semana: Lucas Ignacio Pires, joven ex futbolista de 29 años con pasado en Almirante Brown, fue asesinado tras una pelea en la calle. El hecho ocurrió el viernes por la noche en la intersección de las calles Raulíes y Alagón, en el partido de La Matanza.
Durante el enfrentamiento, el exjugador recibió una herida profunda en el antebrazo derecho provocada por el filo de una botella de vidrio rota. La lesión le habría seccionado una arteria, provocando una hemorragia masiva. Familiares y vecinos lo auxiliaron y trasladaron de urgencia al Hospital Presidente Néstor Kirchner, donde los médicos no pudieron salvarle la vida debido a la gravedad de la herida.
Investigación y sospechas
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Homicidios de La Matanza, bajo la conducción del fiscal Carlos Adrián Arribas. Las primeras líneas de investigación apuntan a un posible crimen intrafamiliar, con uno de los hermanos de la víctima como principal sospechoso y actualmente prófugo.
La hipótesis que manejan los investigadores es que la pelea ocurrió en el marco de un conflicto personal entre familiares, con antecedentes de tensiones vinculadas a problemas de adicciones, aunque aún se esperan los resultados de peritajes y análisis de cámaras de seguridad que habrían registrado parte de la secuencia.
La reacción del fútbol
El ambiente del fútbol de ascenso recibió la noticia con tristeza y conmoción. El Club Almirante Brown emitió un comunicado lamentando el fallecimiento de Pires y acompañando a sus familiares y seres queridos en este momento. Pires, oriundo de González Catán, había tenido su paso por el club aurinegro en la temporada 2015/2016, disputando ocho encuentros oficiales y marcando un gol frente a Brown de Adrogué. Su familia tenía un vínculo histórico con la institución: su hermano Omar y varios primos también vistieron la camiseta de Almirante Brown en diferentes etapas
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