
El verano argentino, con su tradicional pausa de la primera quincena de enero, llega a su fin y la política nacional retoma su ritmo frenético. Tras el receso vacacional que permitió a muchos dirigentes desconectar –o al menos intentarlo– en las playas o el interior del país, el Gobierno de Javier Milei activa nuevamente sus motores. Este jueves 16 de enero, la mesa política libertaria se reunió por primera vez en 2026 en Casa Rosada, marcando el inicio de una agenda legislativa ambiciosa pero selectiva. En el centro de la discusión: la reforma laboral como prioridad absoluta, mientras se postergan o fragmentan iniciativas más controvertidas como la reforma tributaria integral y cualquier modificación profunda al Código Penal. Esta reactivación no llega exenta de sombras, especialmente cuando se contrasta con gestos presidenciales que revelan prioridades cuestionables, aunque también ofrece alternativas de agenda en el plano internacional con la inminente firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea y el viaje a Davos.
La mesa política, integrada por figuras clave como el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el asesor Santiago Caputo, la senadora Patricia Bullrich, el “Colo” Santilli y los armadores legislativos de La Libertad Avanza, Martín y Lule Menem, tiene ante sí un desafío mayúsculo: consolidar apoyos en un Congreso fragmentado para avanzar en la modernización laboral. Esta reforma, que busca flexibilizar contratos, reducir costos indemnizatorios y promover la registración de empleo, se presenta como el buque insignia del oficialismo para este año.
Fuentes cercanas al Gobierno indican que se pulirá un dictamen técnico en las próximas semanas, con el objetivo de tratarlo en sesiones extraordinarias, o más tardar al inicio del período ordinario. La estrategia pasa por negociar con bloques dialoguistas –como sectores del PRO, la UCR y gobernadores aliados– ofreciendo concesiones puntuales a cambio de votos. Sin embargo, el pragmatismo se impone en otros frentes.
Esta selección de batallas revela una maduración política del mileísmo: priorizar lo viable sobre lo ideológicamente puro, en un contexto donde el oficialismo no cuenta con mayorías propias.
La reforma tributaria, que en un principio se pensaba como un paquete integral para simplificar el sistema impositivo y reducir presión fiscal, se fragmentará en iniciativas menores. La resistencia de las provincias, celosas de su coparticipación, ha obligado al Ejecutivo a retroceder en ambiciones más amplias. Similar destino corre cualquier avance significativo en la reforma penal: por ahora, queda en el freezer para evitar confrontaciones innecesarias que diluyan fuerzas en el Parlamento. Esta selección de batallas revela una maduración política del mileísmo: priorizar lo viable sobre lo ideológicamente puro, en un contexto donde el oficialismo no cuenta con mayorías propias.
Pero esta reactivación legislativa contrasta fuertemente con episodios que exponen contradicciones en la imagen presidencial. En los próximos días, Javier Milei confirmará su presencia en la “Derecha Fest”, un megaevento libertario programado para el 27 de enero en Mar del Plata, autoproclamado como “el más antizurdo del país”. Organizado por figuras cercanas al pensamiento de la nueva derecha, el encuentro promete charlas, shows y una atmósfera festiva en plena temporada alta de la Costa Atlántica. La participación del Presidente –que incluirá probablemente un discurso encendido y caminatas entre el público– se inscribe en su estilo performático, destinado a nutrir a su base más fiel y proyectar “pureza ideológica”.
Este gesto, sin embargo, adquiere un tinte particularmente negativo cuando se lo confronta con la realidad que azota al sur del país. Desde principios de enero, incendios forestales de gran magnitud devoran miles de hectáreas en la Patagonia, especialmente en el Parque Nacional Los Alerces, Chubut. Más de 15.000 hectáreas afectadas, poblaciones en alerta y cientos de brigadistas, bomberos y voluntarios trabajando en condiciones extremas para contener las llamas. El Gobierno nacional ha enviado refuerzos –295 brigadistas según anuncios oficiales– y Milei expresó su agradecimiento por redes sociales con una foto montada con IA. Pero el Presidente no ha viajado al terreno, no ha compartido un mate con los héroes anónimos que arriesgan su vida, ni ha encabezado una visita de solidaridad presencial.
INCENDIOS EN LA PATAGONIA: El Gobierno nacional ha enviado refuerzos –295 brigadistas según anuncios oficiales– y Milei expresó su agradecimiento por redes sociales con una foto montada con IA. Pero el Presidente no ha viajado al terreno, no ha compartido un mate con los héroes anónimos que arriesgan su vida, ni ha encabezado una visita de solidaridad presencial.
La elección de priorizar un festival ideológico en Mar del Plata sobre un gesto de cercanía con los afectados por la catástrofe patagónica revela una desconexión preocupante. Mientras brigadistas reclaman recursos recortados –el presupuesto para manejo del fuego sufrió ajustes drásticos en años previos, 70 por ciento menos que en 2023 para este 2026–, el mandatario opta por el escenario festivo de la “feliz”. Esta dualidad alimenta críticas opositoras. El contraste es elocuente y daña la narrativa de un liderazgo empático, especialmente en un país donde las emergencias ambientales exigen compromiso más allá de los tuits.
En el plano internacional, en cambio, el Gobierno cosecha puntos altos. Este sábado 17 de enero, en Asunción, Paraguay, se firmará finalmente el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, culminando más de 25 años de arduas negociaciones. El acto, previsto en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central paraguayo, creará una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, abarcando mercados de cientos de millones de consumidores. Para Argentina, significa oportunidades exportadoras en agronegocio, industria y servicios, con potencial para generar empleo e inversiones. Aunque Lula da Silva no asistirá, la presencia de representantes de alto nivel –y posiblemente del propio Milei, autorizado por decreto para el viaje– subraya el compromiso argentino. Este logro, en medio de una ola proteccionista global, posiciona al país como actor pragmático y abre puertas que estaban cerradas.
El raid internacional continuará inmediatamente después con la participación de Milei en el Foro Económico Mundial de Davos, entre el 19 y el 23 de enero. Será su tercera visita consecutiva al encuentro de élites globales, donde repetirá su defensa del liberalismo radical ante inversores y líderes mundiales. Acompañado por Karina Milei y posiblemente ministros clave, el Presidente buscará atraer capitales extranjeros y consolidar la imagen de Argentina como destino viable post-ajuste. En un año sin elecciones, estos gestos externos contrastan con las urgencias internas y proyectan su ambición global.
Esta semana se conoció el dato de inflación de diciembre 2025: 2,8% mensual, el registro anual más bajo en 8 años y celebrado por el oficialismo como prueba de que el plan de estabilización funciona.
Finalmente, cualquier balance de esta reactivación política debe anclarse en la economía, el termómetro más sensible del humor social. Esta semana se conoció el dato de inflación de diciembre 2025: 2,8% mensual, el registro anual más bajo en 8 años y celebrado por el oficialismo como prueba de que el plan de estabilización funciona. Toto Caputo y el equipo económico destacan que la anual cerró en 31,5%, un derrumbe histórico desde el 117,8% de 2024 y de 211% en el 2023. Proyecciones para enero 2026 oscilan alrededor del 2%, consiguiendo recuperar una tendencia descendente tras varios meses al alza que preocupaba a la Casa Rosada y a los mercados.
El Gobierno festeja avances, pero la sociedad siente el costo: salarios que corren detrás, pobreza estructural y un dólar oficial estabilizado. Esta ambivalencia –victoria táctica en la baja anual versus el desafío de la intermensual en crecimiento– define el año que comienza. El éxito del mileísmo dependerá de traducir luces internacionales y prioridades legislativas en alivio concreto para los argentinos. Por ahora, la reactivación política muestra un Gobierno enfocado, pero con grietas en el propio sistema que no puede ignorar.
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