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“Fue por el agua y la oscuridad”: declaró el dueño de la camioneta que encalló en El Leoncito

El médico mendocino que dejó profundas huellas en el área protegida declaró que el agua y la oscuridad le jugaron una mala pasada. Quedó en libertad, pero enfrenta una millonaria multa por daños al patrimonio.

El inusual y destructivo episodio en el Parque Nacional El Leoncito, que dejó profundas cicatrices en una de las áreas naturales más singulares de San Juan, avanza en la Justicia. El conductor de la Toyota Hilux que dañó la emblemática planicie del Barreal Blanco ya dio su versión oficial de los hechos. Se trata de Agustín Añó, un médico oriundo de Mendoza, quien se presentó voluntariamente ante el juzgado de Paz de Calingasta para ensayar una defensa basada en las inclemencias del entorno.

San Juan: una camioneta provocó daños en El Leoncito

Frente al juez Andrés Troche, el conductor aseguró que el ingreso a la superficie protegida fue un accidente. En su descargo, Añó alegó que atravesó la zona cerca de las 20:00 horas del sábado y atribuyó el desastre a la escasa visibilidad del anochecer y a la sorpresiva presencia de agua en el terreno. Según su testimonio, el agua y el barro fueron un factor “imprevisto” que le impidió notar la fragilidad del suelo a tiempo.

Sin embargo, desde el juzgado miran esta versión con escepticismo. El juez Troche remarcó que Añó “es conocedor de la zona”, por lo que resulta sumamente difícil que no advirtiera en qué lugar se estaba adentrando y las prohibiciones vigentes. Esta misma falta de lógica ya había sido señalada por Hugo Levato, ex-director del Complejo Astronómico El Leoncito, quien consideró “inexplicable desde la racionalidad” que se ignorara la abundante cartelería que prohíbe el paso de vehículos.

La reconstrucción

Los detalles que trascendieron de la investigación dibujan una secuencia de malas decisiones. El médico mendocino se encontraba en Barreal en calidad de turista junto a su hijo. Al ingresar a la planicie arcillosa con la camioneta 4×4 —cuya titular es una mujer domiciliada en Guaymallén— el peso del vehículo, sumado a la humedad y el hielo superficial, generó un efecto de succión inmediato. La Hilux quedó enterrada unos 25 centímetros.

Lejos de detenerse para pedir auxilio especializado, la situación se agravó. En un intento desesperado por zafar del barro, el conductor recorrió entre 200 y 300 metros marcha atrás, ampliando considerablemente las huellas y el impacto sobre la pampa. Al ver que no podían sacar el vehículo, padre e hijo utilizaron una escalera plegable a modo de rampa para bajar una moto de enduro que llevaban en la caja. Las posteriores maniobras con la motocicleta terminaron por sumar nuevas marcas en un suelo cuyas heridas pueden tardar hasta un siglo en borrarse de forma natural.

Cuál será el futuro legal del conductor

Actualmente, Añó constituyó domicilio y regresó a Mendoza en libertad, pero sigue estrechamente vinculado al expediente. La causa tramita como una contravención (presunta infracción al artículo 187, inciso 4, por daño al patrimonio cultural de San Juan), lo que podría costarle una multa de hasta 1,5 millones de pesos, tal como exige el intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, quien pidió una “sanción ejemplificadora”. No obstante, el juez Troche aclaró que si surgen elementos para encuadrar el hecho como un delito penal, la causa pasará a una instancia mayor.

Mientras tanto, la planicie que hace miles de años fue la laguna más grande de Sudamérica tiene hoy un nuevo e indeseado monumento. El juez dispuso que la Toyota Hilux permanezca exactamente donde se atascó, a un kilómetro y medio del acceso, bajo estricta custodia de Gendarmería Nacional y la Comisaría 33 de San Juan.

La orden de no tocar el vehículo responde a un riesgo inminente: ingresar con tractores o maquinaria pesada de rescate provocaría que esas herramientas también se hundan, multiplicando el daño ambiental. Ahora, el destino de la camioneta depende de la Dirección de Patrimonio de San Juan, cuyos especialistas deberán realizar las pericias correspondientes para diseñar un plan de extracción que no termine por arruinar aún más este ecosistema, clave no solo por albergar especies únicas como el bagrecito del Leoncito, sino por ser el primer parque nacional del país creado para proteger la pureza de su cielo.

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