
La actividad industrial registró en febrero de 2026 una caída del 8,7% interanual, según el informe del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Además, en la comparación mensual desestacionalizada, el retroceso fue del 4%, lo que confirma la continuidad de la tendencia negativa.
De acuerdo al organismo oficial, en el acumulado del primer bimestre la industria muestra una baja del 6,0% frente al mismo período del año anterior. Si bien la serie de tendencia-ciclo registró una leve suba del 0,2%, el desempeño general evidencia un escenario de retracción sostenida.
El deterioro fue generalizado: 14 de las 16 divisiones industriales registraron caídas interanuales. Entre los sectores más afectados se destacan maquinaria y equipo (-29,4%), la industria automotriz (-24,6%), otros equipos e instrumentos (-24,6%) y textiles (-33,2%). También presentaron retrocesos importantes rubros como indumentaria, productos de caucho y plástico, industrias metálicas básicas y muebles.
Dentro de los sectores de mayor peso, alimentos y bebidas —uno de los principales motores de la industria— mostró una caída del 6,9% interanual. La baja estuvo impulsada por la menor actividad en subsectores clave como carnes, bebidas y panificados, aunque se registró una suba en productos lácteos.
En contraste, solo dos sectores lograron resultados positivos y amortiguaron parcialmente la caída general: la refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que creció 19,7%, y la producción de sustancias y productos químicos, con una suba del 3,7%.
El informe también detalla que la caída en maquinaria y equipo estuvo vinculada al desplome en la fabricación de maquinaria agropecuaria y electrodomésticos, en un contexto de menor demanda y mayor competencia de productos importados. En tanto, la industria automotriz reflejó caídas en producción, ventas internas y exportaciones, especialmente hacia Brasil, lo que impactó de lleno en toda la cadena de autopartes.
El panorama sectorial muestra así una retracción extendida, explicada tanto por la debilidad del mercado interno como por factores externos. En ese contexto, la industria continúa atravesando un período de ajuste con fuerte impacto en la actividad económica.
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