
Durante un acto en el Estadio Invencible de la capital provincial, Maximiliano Pullaro dejó en claro cuál es el eje central de su política de seguridad: cortar los lazos de las organizaciones criminales desde el interior de los penales para pacificar las calles. En el marco de la ceremonia de ascenso de 300 agentes penitenciarios y personal del Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias (Iapip), el mandatario expuso resultados concretos de su gestión.
La estadística más baja en casi 30 años
El impacto más directo para los santafesinos se refleja en las cifras de violencia letal. Pullaro precisó que, mientras hace tres años se registraban 344 homicidios a esta altura del año, hoy el número descendió a 128. “Tenemos que remontarnos a 1996 para tener un parámetro de estas características”, aseguró el gobernador, atribuyendo este logro al coraje del personal policial y penitenciario.

Más cárceles para frenar el delito
Bajo la premisa de que “quien controla la cárcel, controla la calle”, el Gobierno provincial confirmó la construcción de cinco nuevas cárceles con 3.700 celdas, a las que se sumarán otras 4.000 en los próximos cuatro años. El objetivo de esta infraestructura es bloquear las extorsiones y asesinatos que, durante años, se orquestaron desde el encierro.

Críticas a la “justicia ingenua”
En uno de los tramos más encendidos de su discurso, el gobernador apuntó directamente contra un sector del Poder Judicial. Cuestionó la “mirada del garantismo bobo” que, a su juicio, trataba a los delincuentes como víctimas y les otorgaba beneficios intramuros.
Recordando su etapa previa como ministro de Seguridad, Pullaro graficó la desconexión de algunos magistrados al momento de resolver recursos legales a favor de los presos: “Desde su despacho, calentitos o frescos en verano, no entendían la magnitud de la decisión que estaban tomando”.
Acompañado por el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, y la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, el mandatario advirtió que si bien las bandas están “contenidas”, la batalla no está terminada. Para cerrar, ratificó el rumbo estricto de su gestión frente al delito: “A ningún delincuente se lo va a ver como pobrecito, va a pagar con la pena que tiene que pagar. En Santa Fe manda la ley y el orden”.
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