
El partido de vuelta por los octavos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente y la Universidad de Chile fue cancelado tras una batalla campal entre hinchas que dejó un saldo de al menos diez personas heridas y noventa detenidos. La Conmebol canceló oficialmente el encuentro por la violencia desatada en las tribunas del estadio Libertadores de América.
El caos comenzó cuando seguidores de la U. de Chile, ubicados en la tribuna alta, comenzaron a arrojar proyectiles como palos, botellas y butacas hacia los hinchas de Independiente que se encontraban en la parte baja, lo que desató una feroz respuesta de la barra local.
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) anunció oficialmente en la madrugada de este jueves la cancelación definitiva del partido entre Independiente y la Universidad de Chile, por la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana, a raíz de los graves incidentes ocurridos en el estadio.
El comunicado de la Dirección de Competiciones del ente sudamericano apuntó directamente a la “falta de garantías de seguridad por parte del club local y de las autoridades locales de seguridad” como el motivo principal para no poder continuar con el encuentro.
El futuro del partido, en manos del Tribunal de Disciplina
Tras la suspensión y posterior cancelación, la resolución de la serie ya no se definirá en el campo de juego. El organismo informó que toda la documentación sobre los hechos de violencia será analizada por sus órganos disciplinarios para tomar una decisión.
- Partido cancelado: El encuentro de vuelta por los octavos de final de la Copa Sudamericana “queda cancelado” de forma definitiva.
- Caso derivado: El expediente con todos los informes de los hechos ocurridos dentro y fuera del estadio será elevado a los “Órganos Judiciales de la CONMEBOL”.
- Decisión pendiente: La Comisión Disciplinaria será la encargada de tomar las “futuras determinaciones”, que podrían incluir duras sanciones para los clubes y la definición sobre el resultado de la serie.
La decisión de Conmebol llegó horas después de la batalla campal en las tribunas del estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, que obligó al árbitro a suspender el juego al inicio del segundo tiempo.
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