
Funcionarios de Estados Unidos, Dinamarca y de la OTAN mantienen negociaciones para definir un marco que permita ampliar el acceso militar estadounidense a Groenlandia. El objetivo central es habilitar la construcción y operación de bases militares en áreas específicas de la isla, en un contexto de creciente interés estratégico por el control del Ártico.
La propuesta contempla otorgar a Estados Unidos soberanía sobre porciones limitadas del territorio groenlandés con fines exclusivamente militares. La iniciativa fue asociada al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y comparada con el modelo de las bases británicas en Chipre, donde el Reino Unido ejerce control directo sobre zonas estratégicas sin afectar formalmente la soberanía del país anfitrión.
El presidente Donald Trump confirmó públicamente el avance de las conversaciones tras un encuentro con Rutte. “Tras una reunión muy productiva con el Secretario General de la OTAN, hemos establecido el marco para un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica”, afirmó. En el mismo mensaje, señaló que el entendimiento sería “muy beneficioso para Estados Unidos y todos los países de la OTAN” y anunció la suspensión de los aranceles que planeaba imponer a partir del 1 de febrero.
Trump detalló además que las negociaciones estarán encabezadas por el vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff, quienes le reportarán directamente. También adelantó que continúan las conversaciones sobre la denominada “Cúpula Dorada” vinculada a Groenlandia, sin precisar mayores detalles.

Desde Europa, las reacciones fueron cautelosas. El ministro de Finanzas de Alemania, Lars Klingbeil, advirtió que el anuncio debe analizarse con prudencia: “Es demasiado pronto para celebrar; necesitamos ver lo que está escrito en blanco y negro”, sostuvo al ser consultado sobre el eventual acuerdo entre Washington y Copenhague.
Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin tomó distancia del tema y aseguró que “lo que ocurra con Groenlandia no nos concierne en absoluto”. Sin embargo, recordó la venta de Alaska a Estados Unidos en 1867 y realizó una comparación económica para dimensionar el valor territorial. Según sus cálculos, si se aplicara un criterio similar, Groenlandia podría valuarse hoy entre 200 y 250 millones de dólares, aunque remarcó que el asunto no guarda relación directa con Rusia.
“En cuanto a Groenlandia… bueno, esto no nos concierne en absoluto: lo que ocurra con Groenlandia. Pero sí tenemos experiencia en la resolución de problemas similares con Estados Unidos en el siglo XIX, creo que en 1867. Como sabemos, Rusia vendió Alaska y Estados Unidos nos la compró”, afirmó.
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