
En medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el mercado energético global, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) presentó un paquete de medidas “de emergencia” orientadas a reducir la demanda de petróleo.
Entre las principales recomendaciones figuran sumar tres días adicionales de trabajo remoto por semana, reducir un 40% los vuelos de negocios y fomentar el uso del transporte público, incluso con gratuidad, para desalentar el uso del automóvil particular.
Según el informe publicado este viernes, estas acciones podrían permitir un ahorro de entre 4 y 6 millones de barriles diarios, una cifra relevante aunque insuficiente para compensar la caída en el suministro global.
La AIE advirtió que el actual escenario representa “la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo”, a raíz de la parálisis casi total del tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, un corredor clave para el comercio energético.
Por allí circulaban diariamente unos 15 millones de barriles de crudo y 5 millones de productos petrolíferos, lo que equivale a cerca del 20% del consumo mundial. Sin embargo, esos flujos se redujeron drásticamente en las últimas semanas.
A pesar de la liberación de reservas estratégicas por parte de los países miembros del organismo, la entidad considera “crucial” actuar sobre la demanda, especialmente en un contexto donde el precio del crudo ya superó los 100 dólares por barril.
En ese marco, el decálogo incluye medidas como reducir en al menos 10 km/h los límites de velocidad en autopistas —lo que permitiría ahorrar entre un 5% y un 10% de combustible por vehículo—, promover el uso compartido del auto, restringir la circulación en grandes ciudades mediante sistemas de matrículas alternadas y fomentar alternativas energéticas en los hogares.
También se recomienda reemplazar el uso de gas licuado de petróleo por opciones eléctricas, como cocinas de inducción, ante el riesgo de desabastecimiento.
El director del organismo, Fatih Birol, reconoció que estas iniciativas no alcanzarán por sí solas para estabilizar el mercado. “La reanudación del tránsito por el Estrecho de Ormuz es la acción más importante para reducir la presión sobre los precios y los flujos de energía”, señaló.
Finalmente, la AIE recordó que, al igual que durante la crisis energética tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, los gobiernos pueden intervenir para aliviar el impacto en consumidores y empresas, aunque advirtió que los recursos fiscales son limitados y deben focalizarse en los sectores más vulnerables.
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