
La guerra entre Irán e Israel volvió a escalar este jueves con una de las jornadas más intensas desde el inicio del conflicto. En menos de doce horas, Teherán lanzó diez oleadas de misiles, mientras que el grupo Hezbollah disparó más de cien proyectiles desde Líbano. El saldo fue de un muerto y al menos 22 heridos leves en territorio israelí.
El ataque más grave ocurrió en la ciudad de Nahariya, donde un cohete impactó contra vehículos estacionados y causó la muerte de Uri Peretz, de 43 años. Además, otro hombre resultó gravemente herido. La ofensiva se produjo en el marco de una escalada que ya lleva casi cuatro semanas desde su inicio el 28 de febrero.
Durante el día, las alarmas antiaéreas sonaron en múltiples regiones de Israel, especialmente en Tel Aviv, el centro del país, Jerusalén y Haifa. Aunque no se reportaron víctimas fatales por los misiles iraníes, sí hubo daños materiales en zonas residenciales y decenas de heridos leves.
El servicio de emergencias Magen David Adom informó que las primeras alertas se activaron antes de las siete de la mañana y continuaron hasta la tarde, evidenciando una ofensiva sostenida. Según el Ejército israelí, desde el inicio del conflicto Irán lanzó más de 400 misiles, con una tasa de intercepción estimada entre el 90% y el 92%.
A pesar de ese alto nivel de defensa, los ataques lograron impactar en ciudades como Arad, Rishon Lezion y Bnei Brak, provocando daños en viviendas y zonas urbanas.
El ataque que dejó la única víctima mortal del día fue ejecutado por Hezbollah desde el sur del Líbano. Se trata del segundo israelí muerto por acciones del grupo desde el 2 de marzo, cuando retomó sus ofensivas en respuesta a la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Desde entonces, los bombardeos israelíes en territorio libanés dejaron más de 1.100 muertos y cerca de un millón de desplazados, según el Ministerio de Salud de Beirut.

El enfrentamiento comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva aérea contra Irán en medio de negociaciones diplomáticas en Ginebra. La operación, denominada Furia Épica, derivó en la muerte del líder supremo iraní, Alí Khamenei, y altos mandos de la Guardia Revolucionaria.
Desde entonces, Irán respondió con una campaña de misiles y drones que también alcanzó bases militares en Baréin, Kuwait, Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió ampliar por diez días el ultimátum a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, fijando como nueva fecha límite el 6 de abril. Además, Pakistán actúa como intermediario en conversaciones indirectas entre Washington y Teherán.
Mientras tanto, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, lanzó una advertencia interna al Gobierno sobre la escasez de personal militar, en un escenario donde el país combate simultáneamente en múltiples frentes: Irán, Líbano, Gaza, Siria y Cisjordania.
El balance total desde el inicio del conflicto asciende a 18 muertos en Israel, además de cuatro mujeres palestinas fallecidas en Cisjordania tras el impacto de restos de un misil.
La combinación de ataques masivos, múltiples actores involucrados y tensiones diplomáticas en aumento configuran un panorama incierto, donde cada jornada suma presión sobre una región al borde de una escalada aún mayor.
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