
Este 18 de febrero se conmemora el Día del Síndrome de Asperger, una fecha que busca visibilizar una condición que, desde hace unos años, se encuentra integrada dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA). En una entrevista con el programa Antes de Todo, la psicóloga Verónica Enseñat brindó detalles sobre cómo detectar las señales de alerta y de qué manera la sociedad puede acompañar mejor a quienes tienen esta condición.
“Lo que se ve mayormente afectado es lo social. No hay un gran deterioro cognitivo, de hecho, suelen tener muy buena memoria, por lo cual no es algo que se detecte de inicio como sucede con otros casos de autismo más profundos”, explicó la especialista. Según Enseñat, las consultas suelen llegar a partir de los ocho años o incluso en la adolescencia, cuando los padres notan dificultades para relacionarse con sus pares o una marcada literalidad en el lenguaje.
Uno de los rasgos más distintivos del Asperger es la dificultad para interpretar el doble sentido, la ironía o las metáforas. “El mundo del WhatsApp es un desafío para ellos. Los adolescentes usan íconos y códigos que a veces la persona con esta condición no logra decodificar, lo que puede generar reacciones inesperadas o sentimientos de rechazo”, señaló la psicóloga.
En cuanto a la inteligencia, Enseñat aclaró que, si bien existen casos de personas muy brillantes que desarrollan carreras académicas destacadas, el desafío siempre rondará en la “falta de lectura de los ámbitos sociales”. Para la especialista, saber qué decir en un ascensor, en un vestuario de fútbol o en una radio requiere una flexibilidad que a estas personas les cuesta alcanzar de forma natural.
Desde la psicología, se fomenta la participación en actividades colectivas como el fútbol o el básquet, siempre y cuando el entorno esté preparado. “El entrenador tiene que entender que habrá situaciones diferentes. Es fundamental habilitar al joven a desarrollar habilidades sociales fuera del consultorio, ya sea en talleres o deportes”, afirmó.
Incluso en deportes individuales como el tenis, Enseñat remarcó que existe una dificultad social: “Podés tener una gran estrategia de juego, pero te cuesta la lectura de qué le pasa al otro, al que tenés enfrente”.
Hacia el final de la charla, la especialista retomó una problemática recurrente en Rosario: el uso de pirotecnia en eventos deportivos y festejos. Enseñat fue contundente al describir el sufrimiento de los niños con TEA frente a los estruendos.
“Hay niños que sienten dolor físico en los oídos con los sonidos fuertes. Cuando hay 20 o 30 minutos de pirotecnia, los nenes terminan desregulados, escondidos en el baño y las familias sin saber qué hacer. Es un tema que hay que hablar todo el año, no solo en las fiestas”, sentenció.
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