Año 2013. Rosario Central vencía 3-0 a Gimnasia de Jujuy como visitante, a falta de varias fechas para el final del torneo, y concretaba su ansiado ascenso a la Primera División del fútbol argentino. Aquel día el desahogo fue total y el pueblo canalla se hizo sentir en las calles.
En el campo de juego, el principal artífice de la hazaña, un ídolo ya indiscutido en Rosario, el señor Miguel Ángel Russo, relató entre lágrimas y una alegría incontenible lo que significaba tanto para el plantel como para la gente el regreso del canalla a la máxima categoría.
“Esta gente sufrió mucho no ascender, llegó al club en un momento difícil, muy complicado. Ahora seguimos… Central es así” declaraba un Russo visiblemente conmovido, reconociendo además que es un club que “necesita trabajar mucho y mantenerse en Primera División”.
Sobre el final de la noche, y con la voz quebrada por la emoción y el deber cumplido, el técnico le dedicó el ascenso a sus seres más queridos: “A mi hija que me está viendo en Buenos Aires y a Nachito que tiene la suerte de disfrutar”.
De la pesadilla al protagonismo actual

En medio de la euforia por dejar atrás los años en la B Nacional, apareció colgada una tela azul y amarilla pintada con aerosol que llevaba una frase que rápidamente se volvería una postal clásica del folclore local: “Se terminó mi pesadilla, ahora empieza la tuya!”.
Esa bandera resumía el alivio de los simpatizantes canallas, marcando el fin de una etapa compleja a nivel institucional y deportivo, y palpitando al mismo tiempo el regreso de los clásicos rosarinos a la máxima categoría.
Hoy, a 13 años de aquella campaña, el escenario es diametralmente opuesto. Desde ese regreso definitivo a la élite, el club no solo consolidó su lugar, sino que transformó aquel sufrimiento en una etapa de marcado protagonismo deportivo.
En este lapso, el equipo de Arroyito forjó una racha inédita de victorias en los clásicos de la ciudad y capitalizó su crecimiento sumando tres nuevos títulos de máxima categoría a sus vitrinas: la Copa Argentina 2018, la Copa de la Liga Profesional 2023 y el campeonato de la Liga en 2025.
A esto se le suma el roce constante en el plano internacional, habiendo disputado cuatro ediciones de la Copa Libertadores (2016, 2019, 2024 y la actual de 2026) y otras cuatro de la Copa Sudamericana (2014, 2018, 2021 y 2024).
Aquel 19 de mayo quedó grabado a fuego en la memoria del hincha. Ya no solo como el recuerdo de una etapa difícil que se logró superar, sino como el verdadero punto de partida que cimentó el momento que hoy vive la institución.
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