
Alejandro Ruffo, el hombre de 52 años acusado de matar a su hijo de 8 años en Lomas de Zamora, fue hallado muerto en su celda en la Unidad Penitenciaria N° 34 de Melchor Romero, según confirmaron fuentes oficiales. El hecho ocurrió en las últimas horas, cuando compañeros de pabellón y personal penitenciario advirtieron que el imputado se había ahorcado con una sábana dentro del penal.
Ruffo estaba detenido desde agosto de 2025, acusado de homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y con el fin de causar sufrimiento a su cónyuge, tras asesinar a su hijo Joaquín Enzo en la vivienda familiar. La UFI N° 3 del Departamento Judicial La Plata interviene ahora en la investigación por “suicidio”, mientras que la causa principal por el filicidio estaba a cargo de la fiscal Fabiola Juanatey, de la UFI N° 2 de Lomas de Zamora.
De acuerdo con la reconstrucción oficial, el hecho fue advertido durante una recorrida de rutina en el pabellón. Internos alertaron a los guardias tras encontrarlo colgado en la celda N° 85. Según indicaron, había atado una sábana a la ventana y la entrelazó en su cuello. Aunque intentaron reanimarlo, el fallecimiento fue constatado en el lugar.
El cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial para la correspondiente autopsia, mientras continúan las actuaciones para determinar las circunstancias exactas del hecho.
El crimen que conmocionó al Conurbano
El asesinato ocurrió a principios de agosto en una vivienda ubicada en la calle Díaz Vélez al 100, en la zona sur del Conurbano bonaerense. Todo comenzó con un llamado al 911 de la madre del niño, quien no lograba comunicarse con su pareja.
Cuando efectivos de la Policía Bonaerense ingresaron al domicilio, encontraron a Ruffo en el living, con heridas de arma blanca, y al niño sin vida sobre la cama matrimonial. Fuentes del caso describieron que el hombre estaba “en el living, con manchas de sangre y una herida de arma blanca en el abdomen”, y que al ingresar a la habitación “sobre la cama, encontraron al menor de 8 años”.

El SAME confirmó la muerte del pequeño en el lugar, mientras que Ruffo fue trasladado de urgencia al Hospital Gandulfo, donde fue operado por lesiones graves en cuello, muñecas y abdomen. Presentaba una herida de 10 centímetros que afectó el páncreas, por lo que debió someterse a una intervención quirúrgica compleja. Tras recuperarse, quedó detenido con prisión preventiva.
La hipótesis del móvil
La investigación sostuvo como principal hipótesis que el crimen habría sido cometido para causar sufrimiento a su esposa, quien había iniciado un proceso de separación. En el expediente se incorporaron antecedentes de conflictos de pareja y pericias psiquiátricas para determinar si comprendía la criminalidad de sus actos.
Fuentes judiciales señalaron: “El matrimonio venía con problemas de pareja y la señora se quería separar. No hay nada que indique que el sospechoso era psiquiátrico”. Sin embargo, la madre del niño manifestó que el acusado “tenía problemas de salud mental”, aunque no estaba bajo tratamiento.
Un caso que volvió a exponer la violencia intrafamiliar
El crimen generó conmoción por la brutalidad del hecho y por el perfil del acusado, quien trabajaba como administrativo en un colegio privado de Banfield Este y había sido empleado municipal. En sus redes sociales abundaban fotografías junto a su hijo. Con su muerte en prisión, la causa por el homicidio se extinguirá en cuanto a la responsabilidad penal del imputado, aunque la Justicia continuará con las actuaciones administrativas y periciales correspondientes.
El caso vuelve a poner en foco los episodios de violencia extrema en contextos de separación y la reiteración de hechos donde los hijos son víctimas en conflictos de pareja, un fenómeno que especialistas encuadran como formas de violencia vinculada.
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