
Luego de más de dos décadas de negociaciones entre ambos bloques económicos, el Senado de la Nación convirtió en ley el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, con 69 votos afirmativos y 3 negativos, ratificando así uno de los tratados más relevantes en la agenda internacional argentina.
La sesión comenzó con quórum asegurado —40 senadores presentes— gracias al acompañamiento de La Libertad Avanza, bloques aliados y el peronismo, que ingresó al recinto mientras sonaba la chicharra de inicio. El temario incluyó también el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica, la modificación de la Ley de Glaciares y la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
El oficialismo buscó acelerar la votación para que Argentina fuera el primer país del bloque en ratificar el tratado, luego de que se conociera que Uruguay trataría el acuerdo el mismo día. El presidente Javier Milei había impulsado esa estrategia, pero el Parlamento uruguayo finalmente lo sancionó antes, dejando a la Argentina sin ese hito histórico.
En el recinto se intentó adelantar la votación antes de completar la lista de oradores. El senador radical Maximiliano Abad mocionó para votar en medio del debate, lo que generó un fuerte cruce con el bloque peronista.
El jefe del bloque Justicialista, José Mayans, cuestionó con dureza la maniobra y lanzó una frase que tensó la sesión: “No se puede hacer cualquier cosa. Si votamos que usted se baje los pantalones y somos mayoría, ¿se los baja?”. También calificó como “una vergüenza” la exposición del miembro informante.

Desde la UCR, la senadora Carolina Losada respaldó la moción para votar de inmediato, mientras que la peronista Anabel Fernández Sagasti respondió: “Si se quieren apurar, bájense de la lista de oradores. Esa es la forma”. Finalmente, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, pidió ordenar el debate y expresó: “Que hablen ellos y votamos”, destrabando el trámite parlamentario.
El senador Jorge Capitanich confirmó que el peronismo acompañaría la ratificación, aunque con observaciones vinculadas a posibles impactos desiguales en distintos sectores productivos. Planteó la necesidad de crear una comisión bicameral de seguimiento de tratados comerciales y mecanismos compensatorios para pymes.
Desde la UCR, la senadora correntina Gabriela Valenzuela destacó los beneficios para el sector agroindustrial y las economías regionales, subrayando que el acuerdo permitirá mayor acceso al mercado europeo, con desgravaciones arancelarias y reglas sanitarias claras.
El presidente del bloque radical, Eduardo Vischi, afirmó que existe una postura “bastante generalizada” a favor del tratado y consideró que el entendimiento excede lo comercial, al incluir compromisos políticos y estratégicos de largo plazo.
Por su parte, el senador riojano Fernando Rejal anticipó su apoyo al acuerdo Mercosur-UE, aunque rechazó la modificación de la Ley de Glaciares por considerarla “regresiva”.
El senador del PRO Martín Goerling calificó como “histórico” el acuerdo y respaldó también la designación de Iglesias como embajador ante la UE, aunque reconoció divisiones internas en su bloque respecto a la Ley de Glaciares.

En la misma sesión, el Senado aprobó el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea, con 38 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención. La designación generó fuertes críticas de sectores del PJ, entre ellas la de la senadora Carolina Moisés, quien cuestionó duramente el perfil del candidato.
Durante la jornada también fueron detenidos activistas de Greenpeace y un camarógrafo de A24 tras saltar las rejas del Congreso y desplegar carteles contra la reforma de la Ley de Glaciares.
Qué implica el acuerdo
El tratado comercial prevé exenciones arancelarias y desgravaciones progresivas para productos de la región, ampliando el acceso al mercado europeo. Desde el Ejecutivo sostienen que abrirá nuevas oportunidades para las economías regionales, atraerá inversiones y fortalecerá la inserción internacional del país.
Aunque Argentina no logró ser el primer país en sancionarlo —ese lugar quedará en la historia para Uruguay—, el Gobierno buscará ahora acelerar la promulgación y reglamentación para que los efectos arancelarios comiencen a regir cuanto antes.
Con esta votación, el Congreso argentino cerró un debate que atravesó más de 26 años de negociaciones y posicionó al país en una nueva etapa de su política comercial exterior.
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