
Sarah Mullally se convirtió oficialmente en la nueva arzobispa de Canterbury, marcando un hito al ser la primera mujer en ocupar el cargo más alto de la Iglesia de Inglaterra y en liderar la Comunión Anglicana a nivel global. La ceremonia de entronización se llevó a cabo en la Catedral de Canterbury, donde Mullally asumió como la autoridad espiritual de millones de fieles en todo el mundo.
Antes de su trayectoria religiosa, Mullally tuvo una destacada carrera como enfermera en el sistema de salud británico. Con el tiempo, se ordenó sacerdotisa y fue escalando posiciones dentro de la Iglesia hasta convertirse en obispa de Londres en 2018, siendo también la primera mujer en ocupar ese cargo.
Su llegada al liderazgo se da en un contexto desafiante para la Iglesia Anglicana, atravesada por debates internos sobre el rol de las mujeres, la inclusión de personas LGBTQ+ y el impacto de los escándalos por abusos.
En su primer mensaje como arzobispa, Mullally hizo foco en la necesidad de avanzar en procesos de reparación y responsabilidad dentro de la institución, en una señal de que su gestión podría impulsar cambios en una de las estructuras religiosas más tradicionales del mundo.
El nombramiento es considerado un hecho histórico y un paso clave hacia una mayor igualdad de género dentro de la Iglesia Anglicana, que por primera vez en su historia queda bajo el liderazgo de una mujer
Comentarios