Una investigación judicial reveló que Lucas Ezequiel Flores Mereles, uno de los jefes de “La Banda del Millón”, orquestaba robos en San Isidro desde su celda en la Unidad Penitenciaria de Melchor Romero. Tras la intervención de su teléfono el pasado 18 de febrero, la Justicia accedió a un arsenal de pruebas: audios de WhatsApp, videos de inteligencia y hasta videollamadas en tiempo real donde los delincuentes le mostraban el botín minutos después de los asaltos.
El material extraído del dispositivo sustraído a Flores Mereles expone la logística de una organización aceitada que operaba principalmente en la zona de Martínez. Los chats con cómplices externos, como el identificado como “Valentino Thiago San Isidro” (Thiago Sandoval), muestran cómo el líder carcelario recibía fotos de las fachadas de las casas marcadas y daba instrucciones precisas sobre cómo concretar el ingreso.
Las conversaciones del 7 de enero dejan al descubierto el modus operandi de la banda. Flores Mereles recibía información sobre las propiedades y coordinaba los “escruches” (robos en casas sin ocupantes). En uno de los audios, se escucha la planificación para entrar a una vivienda a través de un pasillo lateral que conducía al fondo de la propiedad.
“Bajen, que se junten con mi compañero y le dan la vuelta a la casa. Mi compañero le va a explicar la colada… Te vas para atrás y listo”, ordenaba el líder desde su celda, coordinando la “mano de obra” y las herramientas necesarias para forzar rejas y ventanas.
El nivel de detalle era tal que, en una ocasión, los delincuentes abortaron un robo el 11 de enero por falta de herramientas, para volver al día siguiente tras solicitarle a Mereles un crichet para doblar las rejas. La banda no solo marcaba las casas filmando las puertas y llamando “doña” a las propiedades seleccionadas, sino que también organizaba la logística de escape a través de estados de WhatsApp donde el propio Mereles preguntaba abiertamente: “¿Quién pone la movilidad para robar hoy?”.
Uno de los videos más comprometedores recuperados del teléfono muestra una videollamada realizada el 9 de enero. En las imágenes se observa a los miembros de la banda que estaban en la calle exhibiendo el botín sustraído de la casa de Mónica Mancini, una mujer de 82 años conocida como “la abuela influencer”. Los jefes, desde el pabellón, supervisaban la mercadería robada en tiempo real.
Este caso vuelve a poner bajo la lupa el uso de celulares en las cárceles bonaerenses. Aunque la normativa post-pandemia permite los dispositivos para contacto familiar, la realidad muestra que el cumplimiento de la prohibición de usar redes sociales y mensajería es casi nulo. Flores Mereles no solo usaba el teléfono para “armar la coreo” con sus dirigidos, sino que incluso grababa videos mostrando las condiciones de vida dentro de la Unidad de Melchor Romero, confirmando que el penal funcionaba, literalmente, como su centro de operaciones.

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