
La historia de Wendy Duffy, una mujer británica de 56 años, generó una fuerte polémica en Reino Unido luego de que viajara a Suiza para someterse a un procedimiento de eutanasia asistida, pese a encontrarse en buen estado de salud física. La decisión estuvo motivada por el profundo dolor que le provocó la muerte de su hijo Marcus, ocurrida hace cuatro años. El procedimiento se concretó el 24 de abril en la clínica Pegasos, especializada en este tipo de prácticas.
Duffy, ex trabajadora del cuidado de personas, utilizó 10.000 libras de sus ahorros para costear el viaje y llevar adelante un proceso que había planificado durante más de un año. Según relató en una entrevista, se trató de una decisión consciente y sin presiones externas.
“Voy a irme con Lady Gaga y Bruno Mars cantando Die With A Smile. Nunca más van a poder escuchar ese tema sin pensar en mí, ¿no?”, expresó al referirse a la última canción que eligió escuchar antes de morir. También decidió despedirse vistiendo una remera de su hijo, que “todavía olía a él”.
La clínica Pegasos, en Suiza, es reconocida por su política de suicidio asistido, que incluye estrictas evaluaciones médicas y psiquiátricas para garantizar la voluntad del paciente. En ese sentido, el fundador del centro, Ruedi Habegger, confirmó que el procedimiento se realizó conforme a los protocolos establecidos.
“Wendy Duffy, a pedido propio, fue asistida para morir el 24 de abril y el procedimiento se completó sin incidentes y en total cumplimiento de sus deseos”, afirmó. Además, aseguró que no existieron dudas sobre su decisión: “No tuvimos ninguna duda sobre su intención, comprensión e independencia de pensamiento y acción”.
Habegger incluso definió el caso, bajo la legislación británica, como un “suicidio lúcido”.
La muerte de su hijo Marcus Dolman, de 23 años, marcó un punto de quiebre en la vida de Duffy. El joven falleció tras atragantarse con un tomate que se le quedó atascado en la tráquea mientras comía un sándwich.
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Desde entonces, la mujer aseguró no haber podido rehacer su vida, aunque insistió en que su decisión no estaba vinculada a una depresión ni a presiones externas. En sus declaraciones, explicó por qué eligió un procedimiento asistido en lugar de otro método.
“Podría tirarme de un puente de la autopista o de un rascacielos, pero cualquiera que me encontrara tendría que lidiar con eso el resto de su vida”, sostuvo.
En esa línea, también dejó un mensaje sobre su determinación: “Será difícil para todos. Pero quiero morir. Tendré una sonrisa en mi rostro cuando lo haga. Así que, por favor, alégrense por mí. Es mi vida, mi decisión”.
Antes del procedimiento, el propio Habegger había remarcado la firmeza de su decisión: “Wendy está muy decidida. Hablé largo con ella y con el psiquiatra que la vio por segunda vez antes de la muerte asistida. Está absolutamente convencida y no hay preocupaciones con ella”.
Ante situaciones de crisis o pensamientos suicidas, existen líneas de asistencia disponibles:
- Ministerio de Salud de la Nación – Dirección de Salud Mental y Adicciones: Avenida 9 de Julio 1925, Piso 10, Oficina 1001 (CABA). Tel: (011) 4379-9162 – www.msal.gov.ar/saludmental
- Asociación Argentina de Salud Mental: Guardia Vieja 3732 1° A (CABA). Tel: (011) 2000-6824 / 4978-7601 – administración@aasm.org.ar
- Centro de Asistencia al Suicida (CAS): Línea gratuita 135 (desde CABA) o (011) 5275-1135 / 0800-345-1435
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