
Nacida hace un cuarto de siglo en Rosario, en poco tiempo la empresa Bioceres había llegado a convertirse en símbolo de innovación tecnológica. Desde el campo a la bioingeniería, con desarrollo de semillas que permitían adaptarse a diferentes tipos de climas, prometía ser una referencia a nivel global. En la cúspide de su crecimiento, empezó a cotizar en Wall Street y su nombre aparecía en las carteleras luminosas de New York. Pero hoy, la realidad es muy distinta: a mediados de 2025 entró en default y de la crisis financiera pasó a la pérdida de confianza que pone en duda su propia continuidad.
Las acciones de su principal unidad cotizada, Bioceres Crop Solutions Corp. (NASDAQ: BIOX), sufrieron una caída de casi el 90 % desde los niveles máximos de 2021–2022 y a principios de 2026 cotizan por debajo de un dólar por acción, ubicándola en la categoría de menor liquidez, mayor volatilidad y con potenciales advertencias por parte de la bolsa estadounidense. La caída responde tanto a un contexto global más restrictivo para la financiación y a condiciones adversas en mercados agrícolas importantes como Argentina y Brasil, como también a una menor demanda de insumos y tecnología por parte del sector productivo.
El impacto de la crisis de Bioceres también se sintió en Argentina. Bioceres S.A., la sociedad local que dio origen al grupo y que históricamente controló las operaciones del conjunto, entró en default en julio de 2025 al no poder afrontar el pago de pagarés bursátiles, inicialmente por más de 5 millones de dólares, una cifra que fue aumentando hasta rozar los 39 millones de dólares al presentarse en concurso de acreedores a principios de 2026.
HB4 es el nombre de la variante genética resistente a la sequía en trigo y luego en soja, desarrollada por Bioceres. Desarrollada en coordinación con investigadores del CONICET, supo ser el motor para posicionar a la empresa, pero tuvo problemas luego por la falta de aprobación en el mercado europeo. Para el sector agropecuario argentino, además, la ecuación cambió en el último tiempo por caída de precios globales, desplome del mercado de insumos, exceso de stock y menor acceso al crédito.
Si bien hoy esa sociedad y la empresa que cotiza en Nasdaq operan bajo estructuras jurídicas diferentes —como parte de un reordenamiento societario implementado durante la crisis—, la situación local volvió a poner bajo la lupa a la empresa que nació en Rosario y que supo ser un orgullo del ecosistema científico-empresarial argentino.
En medio de este escenario, la compañía avanzó con una reconfiguración de su modelo de negocios. Entre los cambios más notables se encuentra el abandono de la producción y venta directa de semillas, una de sus actividades fundacionales, para concentrarse en investigación, desarrollo tecnológico y licenciamiento de plataformas clave como HB4. La firma señaló que esta decisión responde a la necesidad de ajustar su portafolio en un mercado global más exigente y con menores márgenes, priorizando su núcleo científico y reduciendo su exposición financiera directa.
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