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Policiales

Inesperado giro en la causa por el crimen del policía: se fortalece la hipótesis de un robo

Foto: Farid Dumat Kelzi.

Este viernes, la Fiscalía dio a conocer lo que se sabe hasta ahora oficialmente sobre el asesinato de César Carmona, el policía que revistaba en la Agencia de Investigación Criminal y fue ejecutado en la propia puerta de la AIC, a las tres de la tarde del jueves. Desde el MPA se informó que se dio intervención al Fiscal Dr. Alejandro Ferlazzo de la Unidad de Homicidios Dolosos, que estuvo ayer en el lugar del hecho y que luego fue hasta el sitio en el que los tiradores descartaron el C3 rojo con el que habían perseguido a Carmona.

Oficialmente, lo que se informó es que hay tareas investigativas de la Brigada de Homicidios de AIC “para determinar la motivación del ataque e identificar a los agresores”. En esta línea, fuentes consultadas por RedBoing anticiparon que de las hipótesis que se fueron barajando, la más firme es la del robo tipo salidera. Además de trabajar para la AIC, Carmona hacía adicionales en una financiera céntrica. Y desde allí, lo habrían seguido hasta Lamadrid al 500. Además hay otras dos teorías del caso, que vincularían a una banda criminal al ataque.

De acuerdo a la hipótesis del robo, la ejecución se habría dado como reacción de los delincuentes al ver que su víctima sacaba un arma. E instantes después de matarlo, le habrían robado una mochila que llevaba el policía en el Ford Fiesta negro al que venían siguiendo. Esa última escena no se ve en el video que rápidamente se viralizó ayer de 28 segundos, tomado por una cámara de seguridad, porque una de las columnas del ingreso a la AIC tapaba el lugar donde interactuaron Carmona y los tiradores. Pero cuando se retiró el vehículo del policía, un Fod Fiesta negro, se pudo ver que tenía tapados con nylon negros sus vidrios laterales. ¿Los habían roto para sacar algo de adentro?

Cabe recordar que a unos 700 metros y pocos minutos después del crimen, apareció el C3 color borrabino, sin sus ocupantes. ¿Tenía huellas dactilares de los autores del hecho? A la respuesta la tiene la justicia y el equipo de investigadores. Lo cierto es que en el video que rápidamente se viralizó, no se veía que los autores del asesinato hayan actuado con guantes. Ademas, estaban a cara descubierta. Esos son algunos indicios que permitirían avanzar con la identificación de los criminales. Otro dato relevante sería el el auto del auto con patente radicada en Tucumán. En los últimos tiempos se han repetido salideras orquestadas por bandas con integrantes oriundos de esa provincia, que se instalan en Rosario por unos días y realizan este tipo de robos.

Otras hipótesis y gravedad del hecho

A la misma hora que trabajaba en Lamadrid al 500 el gabinete criminalístico de la AIC sobre las vainas servidas y las eventuales huellas que podía tener el C3, se estaba realizando un allanamiento en una escribanía céntrica, en Maipú al 500. Allí se encontraron al menos 15 escrituras a nombre una de las personas detenidas durante los impactantes operativos del lunes último a la madrugada, en domicilios vinculados a Los Monos. Se trata de Mariana Ortigala, testigo clave en el juicio contra Esteban Alvarado pero integrante luego de la banda rival, que además habría prestado su nombre para alquilar propiedades que la banda utilizaba para la venta de drogas.

Este último dato, sumado al antecedente de los atentados contra sedes del Poder Judicial en Rosario y otros hechos violentos, como ataques a las casas de jueces o la mismísima balacera contra la vivienda del entonces gobernador Antonio Bonfatti en 2013, tornarían verosímil la idea de una ejecución sicaria con mensaje mafioso. Además, hace 15 días se había atentado contra la misma sede de la AIC con diez balazos y un cartel que nombraba a presos de alto perfil vinculados a Los Monos, que amenazaba al fiscal Marías Edery y decía: “Vamos a matar policías, jueces y fiscales”. También se mencionó en las últimas horas que un preso de alto perfil que está en una cárcel federal habría ofrecido una suma cercana al medio millón de pesos para matar a un policía.

Por eso, lo primero que se pensó -inclusive desde sectores de la política- fue que el asesinato de Carmona podía estar relacionado con un nuevo y contundente desafío de las bandas criminales. La Corte Suprema provincial, en ese marco, publicó un comunicado repudiando el hecho e instando a lograr un diálogo institucional amplio para reducir los niveles de criminalidad y controlar el territorio.

El ministro de Seguridad de la provincia, Claudio Brilloni, había dicho ayer desde la puerta de la AIC que César Carmona trabajaba hace unos meses en la Agencia y que “no tenía asignada una causa específica”. De confirmarse lo dicho por el funcionario y ratificarse la hipótesis del robo que se desliza en estas líneas, el móvil del ataque no habría sido el organismo ni las causas sobre las que viene trabajando, sino un robo que terminó muy mal. No obstante, la posibilidad de que se concrete esa amenaza hecha con birome sobre un trozo de cartón, que apareció en la puerta de la AIC después de los diez disparos el último 29 de agosto, está latente. Y las autoridades deberían tomar nota de la gravedad de la situación. Aunque parezca mentira, ayer cuando balearon al policía no había ni un patrullero asignado como custodia frente al lugar contra que habían baleado hace apenas dos semanas, donde funciona el orgnismo de inteligencia criminal de la provincial.

Finalmente, más allá de lo que pueda determinar el fiscal Ferlazzo sobre el móvil del asesinato, hay otro tema que deja al descubierto este asesinato y no debería naturalizarse: Carmona era un policía con funciones en la AIC, que al mismo tiempo hacía tareas adicionales, como vienen haciendo muchos uniformados en los últimos años. Si lo que se busca es excelencia en las políticas de seguridad, los hombres y mujeres encargados de la prevención y la persecución del delito, no deberían tener que recurrir a un segundo empleo. Tarea pendiente, ya no para la justicia, sino para la administración provincial: la que finaliza su mandato, la que asume en pocos meses. Mucho más si se trata del organismo a cargo de la inteligencia criminal.

El lugar en el que cayó el cuerpo de César Carmona, acribillado frente a la sede de la AIC. Foto: Farid Dumat Kelzi.

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