
El Gobierno de Irán ordenó este viernes la suspensión total de los servicios de internet y telefonía en todo el país, horas después de los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra ciudades clave como Teherán, Isfahán, Tabriz y Karaj.
Según la organización internacional NetBlocks, dedicada al monitoreo de la conectividad global, la actividad en la red cayó a apenas el 4% de los niveles normales, configurando un apagón casi absoluto. La agencia EFE constató que las conexiones permanecen fuera de servicio y que las llamadas telefónicas dejaron de funcionar poco después del inicio de los ataques.
No es la primera vez que el régimen aplica una medida de este tipo. En diciembre pasado, tras una ola de protestas antigubernamentales que derivó en la represión masiva del 8 y 9 de enero —con miles de muertos según datos recabados en ese momento—, el país ya había sufrido un corte total de internet durante más de dos semanas.
Además, en junio del año anterior, Teherán bloqueó la conectividad durante un conflicto armado de doce días liderado por Israel, argumentando que la restricción buscaba impedir la geolocalización de drones enemigos y frenar la comunicación de fuerzas israelíes con contactos internos.
La decisión actual se produce en el marco de una ofensiva militar de gran escala. Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado un ataque “de gran envergadura” contra el régimen iraní, generando explosiones en Teherán y otras ciudades tras semanas de amenazas de intervención. En respuesta, los Guardianes de la Revolución confirmaron el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos israelíes, mientras diplomáticos estadounidenses en el Golfo y civiles en Israel recibieron órdenes de refugiarse.
Desde Washington, el presidente Donald Trump calificó la operación como “masiva” y afirmó que el objetivo es “aniquilar” y “destrozar” al régimen. En un mensaje difundido en su red Truth Social, sostuvo: “Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles por completo. Será totalmente —de nuevo— aniquilada. Vamos a destruir su armada”, e instó a la población iraní a rebelarse para tomar el control del país.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la ofensiva al señalar: “El Estado de Israel lanzó un ataque preventivo contra Irán” y declaró el estado de emergencia especial e inmediato en todo el territorio. Un funcionario israelí indicó que los ataques habrían tenido como objetivo al líder supremo Ali Khamenei y al presidente Masoud Pezeshkian, además de otros altos mandos militares.
Sin embargo, los resultados aún no fueron confirmados oficialmente. La agencia iraní Tasnim aseguró que Pezeshkian se encuentra en “plena salud”, mientras que el Canal 12 de Israel sostuvo que la ofensiva alcanzó un “éxito muy alto” en su intento por desarticular el liderazgo iraní.
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