
Irán rechazó en las últimas horas la posibilidad de un alto el fuego temporal y exigió el fin definitivo de la guerra, en medio de una escalada de tensiones con Estados Unidos que volvió a intensificarse tras nuevas declaraciones del expresidente Donald Trump.
Según trascendió, la Casa Blanca recibió una propuesta impulsada por mediadores internacionales para establecer una tregua de 45 días. Sin embargo, el propio Trump no la validó, lo que deja en suspenso cualquier intento inmediato de desescalada.
Desde Teherán, el jefe de la misión diplomática iraní en El Cairo, Mojtaba Ferdousi Pour, fue contundente: “Solo aceptamos el fin de la guerra con garantías de que no seremos atacados nuevamente. No nos conformaremos con un alto el fuego”.
En la misma línea, el funcionario Mohammad Akraminia sostuvo que el país está preparado para prolongar el conflicto: “Podemos continuar la guerra mientras las autoridades políticas lo consideren oportuno. El enemigo sin duda lo lamentará”.
El punto más crítico del conflicto gira en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo. Trump advirtió que, si no se reabre antes del martes, podría ordenar ataques contra infraestructura iraní.
“No tendrán puentes, ni centrales eléctricas. No tendrán nada”, afirmó el mandatario en declaraciones públicas, en las que también aseguró que Estados Unidos está “aniquilando” al enemigo.
En ese marco, Trump fue aún más allá con frases de alto voltaje político y militar, sugiriendo incluso una eventual apropiación de recursos: “Si por mí fuera, me quedaría con el petróleo y ganaría muchísimo dinero”.
Las declaraciones, sumadas al rechazo iraní a una tregua parcial, aumentan la incertidumbre sobre una posible escalada mayor en la región y reducen, por ahora, las chances de una solución diplomática a corto plazo.
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