
El presidente Javier Milei encabezó este sábado el acto central por el Día de la Bandera en el Monumento Nacional a la Bandera de Rosario, donde pronunció un extenso discurso centrado en la figura de Manuel Belgrano, a quien definió como mucho más que un prócer militar y destacó especialmente por su rol como impulsor de la libertad política y económica en los orígenes de la Argentina.
Ante autoridades nacionales, provinciales y municipales, Milei sostuvo que recordar a Belgrano implica recordar a “el gran promotor de la libertad política y económica en los orígenes de nuestra nación”. Según afirmó, el creador de la bandera luchó por construir una patria libre para decidir su propio destino y promovió una sociedad donde las personas tuvieran la posibilidad de trabajar, comerciar, producir, educarse y progresar.
El mandatario aseguró que la gran obra de Belgrano fue imaginar una nación antes de que existiera y sembrar las ideas que permitirían construirla. En ese sentido, remarcó que la bandera no fue solamente una insignia militar, sino “la representación visible de una causa”, a la que definió como la causa de la libertad.
Durante buena parte de su intervención, Milei realizó un repaso histórico sobre la creación de la bandera argentina. Recordó que en febrero de 1812 Belgrano solicitó al gobierno revolucionario la creación de una escarapela nacional para diferenciar a las tropas patriotas de los ejércitos realistas. También citó fragmentos de las cartas enviadas al Triunvirato y reconstruyó el proceso que culminó el 27 de febrero de ese año, cuando se enarboló por primera vez la bandera a orillas del Paraná.

Al rememorar aquel momento, el Presidente recordó las palabras pronunciadas por Belgrano frente a las tropas y destacó la decisión del prócer de avanzar con la creación del símbolo patrio aun cuando el gobierno de entonces consideró que había ido demasiado lejos. Según señaló, aquella determinación puso en marcha una fuerza imposible de detener y terminó convirtiéndose en uno de los hechos fundacionales de la nacionalidad argentina.
Uno de los ejes centrales del discurso estuvo puesto en la faceta económica de Belgrano. Milei lo presentó como uno de los primeros defensores de la libertad económica, la propiedad privada, la competencia y el mérito en el Río de la Plata. Sostuvo que fue un crítico del mercantilismo y de los privilegios otorgados por el poder político, además de un admirador de las ideas de Adam Smith y de los fisiócratas.
El Presidente afirmó que Belgrano comprendió que la riqueza no provenía de los privilegios, sino del trabajo, la producción, el intercambio y la iniciativa individual. Por ese motivo, lo definió como “el primer intelectual liberal económico argentino”, un hombre que pensó la generación de riqueza desde la libertad mucho antes de que esos conceptos formaran parte de las instituciones nacionales.
En esa línea, destacó que el prócer promovió la agricultura, el respeto al sistema de precios y el trabajo como organizador de la vida social. También sostuvo que desarrolló ideas innovadoras para su época vinculadas al valor del dinero, la inflación y la asignación de recursos, cuestiones que, según remarcó, anticipaban conceptos económicos modernos.

Milei repasó además la trayectoria política y militar de Belgrano, recordando su participación en la Primera Junta, su presencia en la Revolución de Mayo, la creación del periódico Correo de Comercio, el Éxodo Jujeño y las victorias en las batallas de Tucumán y Salta. Lo definió como un hombre revolucionario tanto en las ideas como en la acción y resaltó que entregó toda su vida a la construcción de la patria.
Hacia el final de su mensaje, el Presidente sostuvo que la bandera argentina sigue representando hoy los mismos valores que inspiraron su creación hace más de dos siglos: la libertad política para gobernarse a sí mismos, la libertad económica para producir y prosperar, y la posibilidad de construir un futuro propio.
“Porque la Argentina no nació de la resignación. Nació de la audacia. Nació de hombres y mujeres que se animaron a imaginar una patria libre cuando parecía imposible”, expresó.
Y concluyó con una definición que sintetizó el espíritu de su discurso: “Mientras haya argentinos dispuestos a defender la libertad, el trabajo, el mérito, la propiedad, la producción y la independencia nacional, el sueño de Manuel Belgrano seguirá vivo, flameando sobre nuestras plazas, nuestras escuelas, nuestros hogares y nuestros corazones”.
Finalmente, Milei cerró su participación con una bendición para el país y su habitual arenga: “Que Dios bendiga a los argentinos. Que las fuerzas del cielo nos acompañen. ¡Y viva la patria!”.
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