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Política

Javkin, con la grulla en la mano

Foto: Farid Dumat Kelzi

Pablo Javkin abrió las sesiones ordinarias en el último año de su mandato con un mensaje apuntado a la crisis de seguridad que vivimos y a rendir cuentas ante los ediles. Además, se centró en la ciudad, en lo realizado y en lo que falta, puso énfasis en lo identitario y en lo emotivo, y cerró con el slogan de su campaña 2019 y el nombre de su espacio político: “¡Arriba, Rosario!”.

Desde temprano distintos dirigentes de la sociedad civil fueron llegando al Palacio Vasallo. Empresarios, referentes sociales y eclesiásticos, funcionarios judiciales y asociaciones civiles coparon las gradas del recinto, con la idea novedosa de darle el mensaje a los rosarinos en su conjunto y no hablarle, como se hace habitualmente, a la política y a los propios.

De hecho, el famoso Salón Oval, recepción del edificio de 1° de Mayo y Córdoba, se convirtió en el auditorio para que todo el gabinete, secretarios y sub secretarios, vea proyectado en la pared el discurso del intendente. Una idea que partió de las oficinas del Palacio de los Leones y que tuvo el consentimiento de la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck. Los pocos lugares que había en las gradas eran para los agasajados por Javkin para que puedan vivir en carne propia el mensaje que tenía para dar.

En los pasillos se conoció cierto descontento de algunos funcionarios que les tocó sentarse en las sillas de plástico convertidas en platea hacia Youtube, pero dadas las explicaciones esas quejas quedaron en segundo plano. El argumento fue el mismo para ellos y para la prensa que consultaba la decisión: un discurso de cara a la sociedad, y no endogámico como sucede cada año.

Foto: Farid Dumat Kelzi

El discurso tuvo tres etapas: el pedido expreso de apoyo a la Provincia y a la Nación para que vengan a solucionar en tándem el problema de la seguridad, sumado a una lista de propuestas para el abordaje del conflicto por parte del Municipio; el repaso de lo realizado hasta acá en el “Plan de Reconstrucción” en materia de obras de infraestructura y de la recuperación del sistema de transporte local; y un cierre apuntando a la fibra más íntima de los rosarinos con argumentos dirigidos a la identidad, a la emotividad, casi como plataforma de cara a este año electoral que comienza.

La disyuntiva que se plantea gran parte de la política local y santafesina sobre qué va a hacer él a partir del 12 de mayo cuando cierran las listas, tuvo tal vez un capítulo clave en el proceso hacia la definición. Utilizó los mismos argumentos que lo llevaron a sentarse en el sillón de la intendencia, no hizo mención a temas de gestión provinciales más allá del reclamo, y en el tramo final sólo le faltó la grulla de papel con la que militó en 2019. Si las casas de apuestas participaran de este tipo de decisiones de poder, pagaría una cuota baja jugar por que va a ir por la reelección en Rosario, sobre todo después del discurso de este jueves.

Desde la oposición se esbozó una crítica por la falta de mención a proyectos para tratar en el Concejo durante el último ciclo de sesiones ordinarias con esta conformación, y porque el discurso no mencionó nada sobre la Secretaría de Control y Convivencia como parte del plan para enfrentar al delito. Ante los planteos, el intendente dijo que no era momento de hablar de ordenanzas porque ya había un plan con los ediles para trabajar este año, y además pidió “estar unidos” y que saben bien esos concejales que las fuerzas de control no tienen armas para combatir al narcotráfico.

Javkin saludando y abrazando a su ladero en el Partido CREO, Fabrizio Fiatti, en su vuelta al Concejo. Foto: Farid Dumat Kelzi

La presencia de Fabrizio Fiatti fue uno de los hechos que movieron la sensibilidad de la familia del Concejo. Enfrentó durante todo el año pasado contra una patología de la que se está recuperando y no quiso perderse el último discurso de su mentor para abrir las sesiones ordinarias. Inclusive, bajaron aplausos desde las bancas y desde las gradas cuando el intendente lo mencionó en su discurso.

Más allá de lo tedioso del repaso de las obras y gestiones realizadas, fue un discurso de alto voltaje de Javkin. Tuvo momentos de intensidad política, espacios para lo visceral, y buscó el lugar para hacer un repaso de lo que fueron estos 3 años turbulentos que le tocaron al frente de la intendencia. Le quedan 9 meses atravesados por el proceso electoral, los problemas de violencia y con la idea de concretar gran parte de las obras que se están desarrollando. En dos meses debe resolver su futuro, para que luego la gente plebiscite su decisión y su trabajo al frente de la intendencia.

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