Recién llegado de la frontera entre Irak y Turquía, el periodista Joaquín Sánchez Mariño dialogó con el equipo de Radio Río sobre la intensidad de la guerra en la región y el impacto emocional que conlleva su profesión. En una charla profunda, el cronista describió la particular sensación que lo embarga al finalizar cada cobertura: “Siempre una vez que termina hay una sensación de abandono de que uno está dejando a los protagonistas en el terreno y uno se está yendo, como una cierta sensación de pasante”. Para graficar este sentimiento, recurrió a un concepto utilizado por excombatientes: “Los combatientes lo llaman la culpa del sobreviviente… creo que hay algo un poco de eso, ¿no? Como periodista uno siente la culpa de sobrevivir y del privilegio, ¿no? De irse cuando quiere”.
Durante su periplo, el periodista intentó documentar la realidad dentro de Irán, acercándose a los pasos fronterizos donde observó un flujo constante de personas que escapan no solo del conflicto bélico, sino de las condiciones internas del país. Al comparar esta experiencia con otras coberturas en Latinoamérica, Sánchez Mariño remarcó el extremo temor que impera en la zona: “Todos los que se iban desde Irán, lo más notorio es que nadie quería hablar, sobre todo a la cámara, no querían decir una palabra… estaban muy asustados”. Según su relato, muchos de estos desplazados le confesaron “que se iban más por el régimen que por la guerra”.
El análisis del corresponsal también abordó la diferencia cultural en la percepción de la tragedia y la muerte en comparación con Occidente. Sánchez Mariño señaló que, mientras en Argentina los atentados dejan marcas generacionales, en Medio Oriente la violencia se ha naturalizado de forma alarmante. “En Medio Oriente que caiga una bomba en un edificio es tristemente moneda corriente, no hay un trauma cuando explota un edificio”, explicó el periodista, subrayando que el vínculo con la pérdida es “absolutamente distinto” al nuestro y que resulta un fenómeno “realmente algo muy difícil de entender”.
Sobre el tablero geopolítico actual, el cronista analizó la presión interna que enfrenta Estados Unidos y el rol de Israel en la escalada del conflicto. Mencionó las críticas que surgen en territorio norteamericano, citando incluso renuncias de altos funcionarios que cuestionan los motivos de la guerra. En contrapartida, explicó que “en Israel funciona el método de la guerra”, ya que la sociedad local sostiene una narrativa que comprende el conflicto de una manera que los estadounidenses, situados al otro lado del mundo, no logran asimilar de la misma forma.
En cuanto a la organización interna de Irán tras las sucesivas bajas en la cúpula de la Guardia Revolucionaria, Sánchez Mariño admitió que reina una gran incertidumbre sobre quién lleva las riendas del poder. “Es bien difícil saberlo… los están cazando uno por uno”, afirmó en referencia a la eliminación de figuras clave de inteligencia y seguridad. Para el periodista, el control actual reside en la Guardia Revolucionaria por encima de los clérigos, debido al estado de guerra permanente que atraviesa la nación persa.
Respecto al futuro del conflicto, el analista no vislumbra una salida rápida ni sencilla, a menos que ocurra un evento estratégico de gran magnitud, como la toma de la isla de Karg por parte de fuerzas internacionales. “Yo los veo muy dispuestos, convencidos de mantener este conflicto, seguir atacando, mantener la guerra… se puede extender un buen par de meses, me parece”, vaticinó Sánchez Mariño, destacando que el control del petróleo sigue siendo la carta de negociación fundamental de Irán.
Finalmente, el periodista reafirmó su compromiso con el periodismo independiente y su decisión de trabajar de manera freelance para mantener su propio ritmo y enfoque. “Viajo a los lugares solo, me sustento a mí mismo… es un trabajo muy a pulmón, que es también parte de lo que más me divierte”, concluyó. Sus informes detallados y análisis de fondo se encuentran disponibles en su canal de YouTube, Under Periodismo, donde continúa documentando las aristas de un conflicto que mantiene en vilo al mundo entero.

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