
La participación del Hospital Italiano Rosario en los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 significó asumir una responsabilidad de gran magnitud y, al mismo tiempo, poner a prueba capacidades que la institución construyó y fortaleció durante los últimos años: invirtió en infraestructura y tecnología, desarrolló su capital humano, amplió capacidades y consolidó equipos profesionales en distintas áreas.
Ignacio Moreno, director médico y jefe del Servicio de Cirugía General del Hospital, situó la participación en los Juegos dentro de ese proceso de crecimiento institucional: “Los Juegos nos permitieron poner todo ese recorrido al servicio de un operativo sanitario que trasciende la actividad asistencial habitual del Hospital”.
La dimensión de un dispositivo en múltiples sedes
La cobertura requirió meses de preparación y el despliegue simultáneo de profesionales en distintos escenarios deportivos, con disciplinas, horarios y necesidades diferentes, además de atención durante las 24 horas en la Villa Olímpica. En total, 180 profesionales de la salud participaron de la cobertura, en un esquema que exigió planificación previa y capacidad para adaptarse durante el desarrollo de las competencias.
La complejidad no estuvo solamente en disponer de los recursos necesarios, sino en lograr que funcionaran de manera coordinada.
“En un operativo de estas características no alcanza con tener profesionales disponibles: hay que lograr que las personas, los recursos, la información y los circuitos de respuesta estén coordinados. Esa coordinación fue, además de uno de los principales desafíos, uno de los aprendizajes que dejó la experiencia”, explicó Moreno.
La articulación, una pieza central de la cobertura sanitaria
El Hospital Italiano Rosario integró un dispositivo más amplio, coordinado por el Departamento de Gestión Integral de Salud del Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe, que articuló al sistema público, el sistema privado y los servicios de emergencias. Dentro de ese esquema, cada institución aportó sus capacidades y asumió responsabilidades específicas; en el caso del Hospital, la atención médica de los atletas.
La organización permitió establecer circuitos, ordenar los distintos niveles de respuesta y articular la atención cuando una situación requería pasar desde el lugar de competencia hacia otros niveles del sistema.
Sobre la experiencia de articulación con los distintos actores del sistema de salud, Moreno señaló: “ Creo que ese trabajo conjunto fue uno de los grandes valores de la experiencia: demostrar que la capacidad de respuesta no depende solamente de los recursos de cada institución, sino de cómo logramos integrarlos y coordinarlos como sistema”.
Atención, resolución y derivación
Durante los Juegos se recibieron demandas de distinta complejidad. Algunas consultas y situaciones pudieron resolverse en los propios escenarios deportivos, mientras que otras requirieron evaluaciones de mayor complejidad o la activación de los circuitos de derivación previstos.
“Trabajar en un acontecimiento deportivo de estas características implicó evaluar, decidir y actuar con rapidez, muchas veces fuera del entorno asistencial habitual y en escenarios muy diferentes entre sí. Esto exigió capacidad clínica, pero también comunicación, coordinación y precisión en la toma de decisiones”, precisó Moreno al referirse a las particularidades de la cobertura.
Más allá del volumen de atenciones, uno de los aspectos centrales fue haber sostenido la cobertura prevista durante todo el desarrollo de los Juegos y responder de manera articulada frente a las distintas necesidades que se presentaron. Para los profesionales, además, significó poner en práctica capacidades trabajadas previamente durante la planificación del dispositivo.
El compromiso de los equipos de salud
La participación del Hospital significó llevar su capacidad asistencial fuera de sus paredes y poner recursos, tecnología y profesionales al servicio del dispositivo sanitario.
“Pero, sobre todo, permitió mostrar algo que para nosotros es muy importante: detrás de los recursos, de la tecnología y de la infraestructura hay personas. Médicos, enfermeros, kinesiólogos, coordinadores, administrativos y muchos otros colaboradores que asumieron esta responsabilidad con un enorme compromiso”, dijo el director.
El Hospital Italiano Rosario ya contaba con un antecedente en este tipo de coberturas: su participación en los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento (JADAR), realizados en septiembre de 2025 en Rosario, Santa Fe y Rafaela. Aquella experiencia constituyó una primera instancia de trabajo vinculada a una competencia deportiva de gran escala y sirvió como antecedente para el desafío que representaron los Suramericanos.
Como balance final de la experiencia, Ignacio Moreno destacó: “Los Juegos terminaron, pero los aprendizajes, los vínculos construidos y las capacidades desarrolladas quedan en el Hospital. Y probablemente ese sea el legado más importante: haber transformado estas experiencias en un expertise institucional que nos prepara para lo que viene”.
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