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Juicio por el crimen de Fernando: qué declararon los padres de los rugbiers después de tres años de silencio

En una nueva audiencia por el crimen de Fernando Báez Sosa, los padres y madres de seis de los ocho imputados finalmente rompieron el silencio y se presentaron ante el Tribunal como “testigos de concepto”. Siendo citados por la defensa, se presentaron con tapabocas y esquivando los medios.

El quiebre se dio a partir de este lunes, cuando María Paula Cinalli y Rosalía Zárate, madres de Blas Cinalli y de Máximo Thomsen, se sentaron a declarar ante el Tribunal. María Paula Cinalli había definido la madrugada del 18 de enero del 2020 como una desgracia”. Rosalía Zárate, por su parte, habló deuna pesadilla” y se ahogó en un llanto, lo que dio paso a que Thomsen pidiera inesperadamente declarar.

Las declaraciones de los padres 

Así, en la jornada de hoy, en la decimosegunda audiencia, se sumaron otros padres a declarar: Mauro Pertossi, padre de Ciro y Luciano Pertossi; Héctor Benicelli, padre de Matías Benicelli; y María Alejandra Guillén, madre de Enzo Comelli.

Resulta que estas declaraciones resultaron cortas, pero con gran carga emocional ya que tanto madres como padres hicieron referencia al acoso mediático. “Empezaron a ir a mi casa, a la casa de los abuelos, a la de los vecinos y a mi trabajo. Al final renuncié y me quedé sin obra social“, contó Rosalía Zárate.

El relato de Mauro Pertossi, padre de Ciro y Luciano, tío de Lucas y padrino de Blas Cinalli, también estuvo cargado de dolor: “Ahora no consigo trabajo, el sostén de la familia es mi esposa”, dijo.

Héctor Eduardo Benicelli, por su parte, remarcó: “Vivimos acosados. Le han querido pegar a mi hija y a mi señora en la calle”.

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María Alejandra Guillén, madre de Enzo Comelli, intentó declarar “de corrido”, pero dijo su primera frase y se quebró. “Estamos devastados desde ese momento”, comenzó en referencia al 18 de enero de 2020. El silencio se hizo largo.

Guillén tomó aire y continuó: “Nos cambió la vida a todos. Yo desde ese día pienso que… Es una agonía constante. No podés salir a la calle”.

Asimismo, en el relato de cada familiar se hizo hincapié en la situación de los acusados con respecto al trabajo o al estudio. Mauro Pertossi contó que sus hijos Ciro (el mayor) y Luciano (el menor) tenían deseos de realizar una carrera universitaria. “Luciano no había terminado el secundario, pero quería estudiar ingeniería en agrimensura. Ciro estaba haciendo el CBC de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires (UBA)”, dijo.

Mis hijos (Luciano y Ciro) no son asesinos. Son chicos, son adolescentes, son vagos, como decimos en el barrio”, dijo Mauro Pertossi antes de finalizar su declaración. En la otra punta de la sala, los Báez Sosa escucharon sus palabras sin hacer comentarios.

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