
Nadie lo vio venir. En un abrir y cerrar de ojos, lo que parecía una jornada gris de febrero de 2026 se transformó en un caos de viento y tierra. Una intensa tormenta de viento pasó por Rosario y localidades vecinas este miércoles, provocando ráfagas tan fuertes que levantaron todo lo que encontraron a su paso: desde hojas y basura hasta grandes cortinas de polvo que “borraron” los edificios por momentos.
La situación se puso espesa sobre todo en la zona del microcentro y los accesos, donde los conductores tuvieron que clavar los frenos o encender las balizas porque la visibilidad cayó a niveles peligrosos de forma instantánea. En las redes sociales, los usuarios no tardaron en reaccionar con el clásico humor rosarino ante el susto: “¡Se me vuela la casa!”, fue el grito mientras las sillas de los bares amenazaban con salir por el aire.
El fenómeno duró apenas unos minutos con su máxima intensidad, pero dejó un tendal de ramas caídas y mucha suciedad acumulada.

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