
El menor acusado del ataque en la escuela de San Cristóbal, identificado como Gino, permanece alojado en un centro especializado para niños, niñas y adolescentes en la ciudad de Santa Fe, donde comenzará un proceso de evaluación interdisciplinaria para determinar su estado psíquico y las causas que derivaron en el hecho.
Así lo confirmó su abogada defensora, Mariana Oroño, en diálogo con el programa “Todo Pasa” de Radio Boing, donde brindó detalles sobre la situación actual del joven y las primeras conversaciones que mantuvo con él.
Evaluación psicológica y proceso en curso
Según explicó la letrada, el menor iniciará una serie de entrevistas con un equipo interdisciplinario que buscará reconstruir lo sucedido desde una perspectiva psicológica.
“El objetivo es tratar de comprender qué fue lo que pasó y cuáles fueron los motivos que lo llevaron a realizar ese hecho”, indicó.
Oroño confirmó además que pudo mantener dos encuentros con su defendido, en los que advirtió un fuerte estado de conmoción. “Al principio estaba en shock, muy angustiado”, relató.
Un relato atravesado por el malestar
Durante esas conversaciones, el joven hizo referencia a cuestiones personales que, según la abogada, podrían estar vinculadas a un cuadro depresivo.
“Él refirió que hace muchos años que se siente mal, que hace muchos años sabe que quiere morir. Que esa sería su liberación”, sostuvo.
En ese sentido, la defensa planteó que se trata de un caso que requiere un abordaje integral desde la salud mental, más allá de la investigación judicial en curso.
Descartan bullying como detonante
Uno de los puntos centrales del testimonio fue la referencia a posibles situaciones de acoso escolar, una de las hipótesis que había comenzado a circular tras el hecho.
Sin embargo, la abogada aseguró que el propio menor negó haber sido víctima de bullying.
“Lo primero que se consultó fue eso, pero él nos dijo que no, que no era víctima de bullying”, explicó.
Según detalló, el episodio viralizado en redes sociales correspondería a “un video aislado, una joda entre amigos” o una situación puntual en la que el joven se había quedado dormido.
Esa versión, agregó, coincide con lo manifestado por sus padres y por algunos compañeros.
Consciente del hecho, pero no de sus consecuencias
Consultada sobre el estado del menor durante las entrevistas, Oroño afirmó que se encontraba lúcido y consciente.
“Él estaba en tiempo y espacio, sabe lo que pasó”, señaló.
No obstante, advirtió que podría no dimensionar completamente las consecuencias de sus actos, un aspecto que será clave en las evaluaciones que comenzarán en las próximas horas.
Un caso bajo análisis
Mientras avanza la investigación judicial, el foco inmediato estará puesto en el trabajo del equipo interdisciplinario, que deberá elaborar informes sobre el estado del menor y su contexto.
Ese proceso será determinante para que la Justicia defina los pasos a seguir en una causa que conmociona a la comunidad y que abre interrogantes sobre la salud mental en ámbitos escolares.
El Gobierno de Santa Fe brindó este martes precisiones sobre el operativo institucional, judicial y de acompañamiento que se puso en marcha tras el trágico episodio ocurrido en la Escuela Nº 40 “Mariano Moreno” de la ciudad de San Cristóbal, donde murió Ian y otros alumnos resultaron heridos.
La secretaria de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad, Virginia Coudannes explicó que se trabaja de manera articulada con la fiscalía de menores y la Policía de Investigaciones, que actualmente realiza entrevistas y pericias para reconstruir lo sucedido.
Además, destacó la intervención del área de Atención a Víctimas del Delito, que ya inició un acompañamiento integral a la familia de Ian y a los heridos que permanecen internados en hospitales de Rafaela y de la ciudad de Santa Fe.
“Se trabajó con víctimas del delito para dar contención a las familias desde el punto de vista psicológico y jurídico, acompañando a la comunidad con mucha cercanía”, señaló.
Desde esa área también indicaron que la asistencia no solo incluye apoyo emocional, sino también ayuda concreta frente a necesidades cotidianas, como alimentación, acompañamiento a menores y asesoramiento en las gestiones que las familias requieran durante este difícil momento.
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