
Preferí esperar un poco antes de analizar este Gran Premio: vi lo que compartieron muchos colegas, analicé la carrera nuevamente y me quedaron varias conclusiones que vale la pena compartir con ustedes.
Para empezar, Franco Colapinto terminó en el puesto 16 en el Gran Premio de Japón, la tercera fecha de la temporada, que ganó Kimi Antonelli, el “bambino de oro”. Por su parte, Pierre Gasly fue séptimo y volvió a sumar puntos para Alpine. El argentino volvió a verse perjudicado por un safety car: no está ligando, pero eso va a cambiar, porque las rachas son así, van y vienen.
De todos modos, no pudo sumar unidades. Queda la sensación de que podría haber estado cerca del puesto 11 o incluso de pelear por algún punto según ciertas circunstancias, pero eso queda en el terreno de la hipótesis. En definitiva, esta vez no salieron las cosas y tampoco apareció esa pequeña cuota de suerte que siempre hace falta.

El italiano de Mercedes se quedó con una gran victoria y es el nuevo líder del campeonato. Hay cierta preocupación en George Russell, que terminó cuarto, detrás de Oscar Piastri, que al fin apareció y pudo completar su primera carrera con McLaren en gran forma. Además, hubo un nuevo podio para Charles Leclerc con Ferrari.
De todos modos, pasaron muchas cosas. Nos queda una sensación de peligro e incertidumbre por lo ocurrido en la vuelta 22, con el accidente de Oliver Bearman, piloto de Haas y una de las promesas de la Fórmula 1. Fue un impacto muy fuerte al intentar superar a Colapinto —quien no tuvo responsabilidad en la maniobra—, con un golpe de 50 g, realmente durísimo.
En ese sentido, la seguridad de la Fórmula 1 vuelve a mostrarse en un nivel altísimo, como debe ser. Pero también aparece la polémica: el tema de las baterías, la recarga y la desaceleración en curvas rápidas. ¿Qué va a pasar en circuitos como Monza o Mónaco? Es una incógnita que empieza a generar debate.

Ahora, con el parón de abril tras la cancelación de las carreras de Bahréin y Arabia Saudita, la categoría tendrá que replantearse varias cuestiones junto a los equipos. Habrá que ver qué modificar, si es que todavía están a tiempo, para que la seguridad deje de ser un tema tan discutido y para corregir situaciones como esta: pilotos que levantan el pie del acelerador en plena carrera para poder recargar batería y tener velocidad en la recta siguiente. Claramente, algo hay que hacer.
Las quejas vienen, sobre todo, de los pilotos más experimentados. Molesta un poco la actitud de Max Verstappen, que cuando tenía un auto imbatible pasaba a todos con facilidad, pero ahora se queja mucho. Aunque no es el único: también lo hacen Carlos Sainz, Lewis Hamilton, Leclerc, los pilotos de McLaren —incluido el campeón Lando Norris— y Fernando Alonso, que además sufre con un Aston Martin que no arranca.
En definitiva, con la cancelación de Bahréin y Arabia Saudita, abril se queda sin Fórmula 1. La actividad volverá el 3 de mayo con el Gran Premio de Miami. Mientras tanto, habrá un evento especial: Franco Colapinto se presentará el 26 de abril en Buenos Aires, en una exhibición que seguramente convocará a muchísimo público. Será con un Alpine de temporadas anteriores, pensado para este tipo de eventos promocionales.

En cuanto a los resultados, el top 10 lo completaron Antonelli, Piastri y Leclerc en el podio, seguidos por Russell, Norris, Hamilton, Gasly, Verstappen, Liam Lawson y Esteban Ocon.
Habrá que esperar a mayo. Pero lo cierto es que la Fórmula 1 debe hacer algo: las críticas crecen y el tiempo no se detiene. Este parate puede ser una oportunidad para corregir, revisar y, si hace falta, dar marcha atrás en algunas decisiones.
Porque hoy, los únicos que no se quejan son los integrantes del equipo que está dominando, el que todos imaginaban en la pretemporada: Mercedes. La Fórmula 1, al menos hoy, deja una sensación de preocupación. No sé a ustedes, pero a mí me pasa eso.
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