
La guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán está generando un fuerte impacto económico en Europa. Según advirtió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el conflicto le cuesta al bloque unos 600 millones de dólares diarios.
El monto equivale a cerca de 500 millones de euros por día y está directamente vinculado al aumento en los precios del petróleo y el gas, que golpean tanto a consumidores como a sectores productivos.
Von der Leyen alertó que esta situación ya se refleja en las estaciones de servicio, con subas en los combustibles, y advirtió sobre posibles problemas de abastecimiento, especialmente en el combustible para aviones, si la crisis se prolonga.
En ese contexto, la funcionaria pidió a los países europeos que enfoquen sus políticas energéticas en los sectores más vulnerables. “Los países de la UE deben canalizar su ayuda energética principalmente a hogares e industrias vulnerables”, señaló ante el Parlamento Europeo.
El conflicto, que lleva ya dos meses, está alterando el mercado energético global y presionando al alza los precios internacionales, en un escenario que reaviva temores de inflación y desaceleración económica en la región.
Además, la incertidumbre sobre el suministro —especialmente por las tensiones en rutas clave como el estrecho de Ormuz— mantiene en alerta a los gobiernos europeos, que buscan alternativas para garantizar el abastecimiento energético.
El impacto no se limita a Europa: la guerra ya genera efectos en la economía global, con subas en la energía, volatilidad financiera y riesgos para el crecimiento en distintas regiones del mundo
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