
La escalada del conflicto en Medio Oriente está generando un fuerte impacto en la industria aerocomercial global. El aumento del precio del petróleo, sumado a mayores costos de seguros y rutas más largas para evitar zonas de riesgo, comenzó a golpear las finanzas de las aerolíneas, que ya trasladan parte de esos gastos a los pasajeros mediante aumentos en los pasajes.
El combustible es el principal costo variable del sector y puede representar entre el 25% y el 40% de los gastos operativos de una aerolínea. Por eso, cada salto en el precio del crudo repercute de manera directa en la rentabilidad de las compañías.
Entre las primeras empresas en reaccionar se encuentra Qantas Airways, que anunció aumentos en las tarifas de sus rutas internacionales debido al encarecimiento del jet fuel. La compañía explicó que la medida responde directamente al fuerte incremento del precio del combustible tras el agravamiento del conflicto.
Otra firma que confirmó subas fue Air New Zealand, que decidió aumentar los precios de sus vuelos y advirtió que podría aplicar nuevas medidas si continúa la volatilidad en el mercado energético.
En Europa, la escandinava Scandinavian Airlines también anunció incrementos en los pasajes. “Aumentos de esta magnitud hacen necesario reaccionar para mantener operaciones estables y confiables”, explicó un vocero de la empresa citado por la agencia Reuters.
Recargos por combustible y subas en todo el mundo
En Asia, Hong Kong Airlines comenzó a aplicar directamente recargos por combustible con incrementos que pueden llegar hasta el 35% en algunas rutas, especialmente en vuelos hacia el sur de Asia.
También la aerolínea israelí El Al aplicó subas en sus tarifas que generaron polémica en su país y podrían derivar en sanciones regulatorias por considerarse excesivas.
Por su parte, Cathay Pacific confirmó que ya implementa recargos vinculados al aumento del combustible para mitigar el impacto del petróleo en sus operaciones.
Mientras tanto, Vietnam Airlines todavía no anunció aumentos en los pasajes, aunque sí informó dificultades financieras derivadas del encarecimiento de sus costos operativos y solicitó asistencia estatal.
En Estados Unidos, gigantes como United Airlines y American Airlines comenzaron a incrementar el denominado cargo YR, un recargo que las aerolíneas utilizan para cubrir costos operativos variables. En las últimas horas, estos ajustes oscilaron entre el 3% y el 5% en rutas que conectan América con Europa y Asia.
El petróleo detrás de la suba
El detonante de esta ola de aumentos fue el fuerte repunte del precio del crudo tras el agravamiento del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores más importantes para el transporte global de energía.
Los ataques a instalaciones petroleras y las restricciones al tráfico marítimo generaron temor sobre el suministro mundial. Como resultado, el precio del petróleo superó los 100 dólares por barril, niveles que no se registraban desde la pandemia.
Ese incremento se trasladó rápidamente al combustible aeronáutico: el jet fuel, que antes del conflicto rondaba los 85 a 90 dólares por barril, llegó a escalar hasta valores cercanos a 150 o incluso 200 dólares en algunos mercados.
Rutas más largas y más costos
Pero el petróleo no es el único problema para el sector. El conflicto también está modificando la geografía del transporte aéreo global.
Con varios espacios aéreos considerados de alto riesgo —especialmente sobre Irán, Irak y zonas del Golfo— muchas aerolíneas se vieron obligadas a rediseñar sus rutas para evitar esas regiones.
Esto implica vuelos más largos, mayor consumo de combustible y, en algunos casos, escalas técnicas adicionales, lo que eleva considerablemente los costos operativos.
Las rutas más afectadas son las que conectan Europa con Asia y Oceanía, que tradicionalmente atraviesan Medio Oriente. Algunas aerolíneas ahora deben volar por Asia Central, el sur de Asia o incluso el sur de África, agregando horas de vuelo.
Seguros de guerra y menos rutas disponibles
A este escenario se suma el incremento de los seguros de guerra, pólizas que cubren riesgos asociados a misiles, drones o ataques a infraestructuras aeroportuarias.
Cuando estallan conflictos armados en regiones por donde circulan rutas aéreas internacionales, las aseguradoras suelen aumentar las primas que pagan las aerolíneas. En algunos casos, estas pólizas pueden multiplicar su costo en cuestión de días.
Además, el mapa del tráfico aéreo global ya estaba tensionado por la guerra en Ucrania, que restringió el uso del espacio aéreo ruso y ucraniano en los vuelos entre Europa y Asia.
Con el nuevo conflicto en Medio Oriente, las rutas seguras disponibles se reducen, lo que genera mayor congestión aérea y obliga a las compañías a competir por menos corredores de vuelo.
En este contexto, analistas del sector advierten que si el conflicto se prolonga, los aumentos en los pasajes podrían generalizarse en todo el mundo, afectando tanto a vuelos internacionales como regionales.
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