
El costo de la guerra en Medio Oriente para Estados Unidos ya superó los 18.000 millones de dólares, según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, que advirtió que el impacto económico del conflicto es mucho mayor al informado oficialmente en los primeros días.
De acuerdo al análisis, en apenas seis días el gasto ya alcanzaba los 12.700 millones de dólares, una cifra superior a los 11.300 millones que el Pentágono había reportado ante el Congreso. La diferencia radica en que las cifras oficiales contemplan principalmente el uso de municiones, mientras que el estudio incluye costos operativos, despliegue de tropas, atención médica y reposición de equipamiento.
En paralelo, el conflicto también deja un saldo humano crítico: se estiman más de 3.000 muertos en Irán, mientras que las fuerzas estadounidenses habrían atacado más de 15.000 objetivos en las primeras dos semanas.
Uno de los principales factores del elevado costo fue el uso intensivo de armamento de alta precisión en las primeras etapas. Según el informe, en los primeros seis días se lanzaron 319 misiles Tomahawk, con un costo aproximado de 3,5 millones de dólares cada uno, lo que representa más de 1.200 millones solo en ese tipo de armamento.
Además, el gasto en municiones ofensivas alcanzó unos 5.500 millones de dólares. A esto se suman los costos de defensa: tras un ataque de represalia de Irán con unos 2.500 drones y misiles, el sistema antimisiles —incluyendo el THAAD— demandó cerca de 5.700 millones de dólares en interceptores.
El informe también incluye pérdidas de combate por unos 1.400 millones de dólares y costos operativos estimados en 27 millones, lo que explica la rápida escalada del gasto total.
Desde el CSIS señalaron que el impacto económico del conflicto puede dimensionarse al compararlo con otros usos posibles de esos recursos: el monto gastado en los primeros seis días equivaldría, por ejemplo, a la construcción de 1,5 millones de viviendas públicas o a la cobertura médica de cientos de miles de veteranos.
El conflicto continúa escalando y, con él, también lo hacen los costos económicos y humanos, en un escenario de creciente tensión global.
Comentarios