
Cada 7 de octubre se celebra el día de Nuestra Señora del Rosario, una advocación religiosa que tiene un vínculo particular con la ciudad: su nombre está relacionado con esta Virgen, que además fue declarada patrona de Rosario.
Según la tradición histórica recogida por la Arquidiócesis de Paraná, la devoción a Nuestra Señora del Rosario se remonta a los primeros tiempos de la evangelización en el territorio argentino. Ya en 1586 existen registros de su veneración en Buenos Aires.
En el caso de Rosario, la historia se remonta a los primeros pobladores del denominado Pago de los Arroyos, a orillas del río Paraná. Allí, distintas familias españolas y aborígenes convertidos comenzaron a venerar a la Virgen del Rosario.
La Virgen que le dio su nombre a Rosario
La devoción fue creciendo alrededor de una pequeña iglesia construida en 1746. La imagen de la Virgen se convirtió en el centro espiritual de la población y, con el tiempo, el lugar comenzó a ser identificado como Nuestra Señora del Rosario o Capilla del Rosario.
De acuerdo con esta tradición histórica, esa denominación está en el origen del nombre de la actual ciudad.
En 1823, Nuestra Señora del Rosario fue nombrada patrona de la ciudad y su festividad litúrgica quedó vinculada a la celebración de la fundación de Rosario.
La relación entre la ciudad y la advocación mariana volvió a quedar reafirmada el 5 de octubre de 1941, cuando, por iniciativa del primer obispo de Rosario, monseñor Antonio Caggiano, la imagen fue coronada solemnemente y se renovó su elección como patrona de los rosarinos.
Una devoción que también llegó a Paraná
La historia de la Virgen del Rosario también está ligada a la ciudad de Paraná, donde fue elegida patrona mediante un plebiscito popular realizado el 1° de enero de 1825.
Los habitantes debieron elegir entre la Virgen del Rosario, San Miguel Arcángel y Santa Rosa de Lima. La advocación mariana fue la más votada y quedó establecida como patrona de la ciudad.
La devoción también se extendió por distintas provincias argentinas, entre ellas Jujuy, San Luis, San Juan y Mendoza, donde existen registros de su veneración desde 1590.
¿Por qué se celebra el 7 de octubre?
La fecha tiene además una raíz histórica vinculada con la Iglesia Católica. El 7 de octubre de 1571 tuvo lugar la batalla de Lepanto, en la que las fuerzas cristianas derrotaron a la flota del Imperio otomano.
El papa Pío V atribuyó la victoria a la intercesión de la Virgen y estableció una celebración vinculada inicialmente a Nuestra Señora de las Victorias. Posteriormente, la festividad pasó a estar dedicada a Nuestra Señora del Rosario.
Por eso, cada 7 de octubre la celebración religiosa vuelve a conectar a Rosario con una advocación que forma parte de su propia historia y que, según la tradición, está en el origen del nombre de la ciudad.
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