
El sector manufacturero de la Unión Europea terminó 2025 en recesión, pese a un leve repunte de la confianza hacia fines de año, afectado principalmente por la debilidad de la demanda y un contexto marcado por los conflictos arancelarios con Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump.
Según datos difundidos por S&P Global, el índice PMI manufacturero de la eurozona cayó en diciembre a 48,8 puntos, desde los 49,6 registrados en noviembre, y marcó su nivel más bajo desde marzo. Al ubicarse por debajo de los 50 puntos, el indicador confirma la contracción de la actividad.
“La demanda de productos manufacturados de la eurozona se está desacelerando nuevamente. Una disminución significativa de los pedidos, la caída de los atrasos y la continua reducción de inventarios son los indicadores más evidentes”, explicó Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank.
En ese escenario, el analista sostuvo que las empresas continúan ajustando sus plantillas. “No es sorprendente que sigan recortando personal. Las compañías no parecen capaces ni dispuestas a generar impulso para el próximo año y actúan con cautela, lo que termina perjudicando a la economía”, señaló.
De la Rubia recordó que el sector manufacturero europeo “ha estado en recesión casi de manera continua desde mediados de 2022”, tras la invasión rusa a Ucrania, y que 2025 aparecía como un posible año de recuperación. Sin embargo, aclaró que si bien la recesión se moderó, “no logró transformarse en una trayectoria de crecimiento sostenible”.
Los datos más recientes refuerzan ese diagnóstico: en diciembre, la producción industrial de la eurozona cayó luego de nueve meses consecutivos de crecimiento, debido a una acelerada baja en el ingreso de nuevos pedidos. A su vez, el deterioro de las ventas —por segundo mes consecutivo— fue el más marcado desde comienzos de 2025, profundizando las señales de debilidad del sector.
Comentarios