
La NASA reveló los primeros detalles que los científicos encontraron dentro de una cápsula sellada que fue devuelta a la Tierra durante septiembre. La misma cargó una muestra de suelo rica en carbono extraída de Bennu, un asteroide que orbita el Sol.
El aterrizaje de la cápsula de regreso coronó una misión conjunta de siete años de la agencia espacial estadounidense y la Universidad de Arizona. Fue solo la tercera muestra de asteroide, y con diferencia la más grande, que regresó a la Tierra para su análisis, luego de dos misiones similares de la agencia espacial japonesa que finalizaron en 2010 y 2020.
“Son días como este los que siguen sorprendiéndome“, sostuvo Bill Nelson, administrador de la NASA. En el mismo momento, se reproducía, en una pantalla, la primera imagen del material recuperado de Bennu, un artefacto celeste de unos 4.500 millones de años de antigüedad.
La foto mostraba un grupo de rocas y polvo color carbón que habían quedado en la parte exterior del conjunto de recolección de muestras cuando el suelo del asteroide fue succionado a través de un filtro hacia el recipiente de almacenamiento.
Los técnicos todavía están desmontando metódicamente el hardware que rodea el recipiente científico interno que contiene la mayor parte del espécimen, un proceso que se espera que lleve dos semanas más.
Lo que revelaron, hasta el momento, fue material con un alto contenido de carbono, casi el 5% de un elemento esencial para la vida en la Tierra. Por su parte, hallaron moléculas de agua encerradas en la estructura cristalizada de fibras de arcilla.
Los científicos también descubrieron minerales de hierro en forma de sulfuros y óxidos de hierro, “que en sí mismos son indicativos de formación en un ambiente rico en agua”, añadió Lauretta en una conferencia de prensa posterior.
Daniel Glavin, científico senior de muestras en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, dijo que los primeros análisis encontraron que el material parece estar “cargado de materia orgánica”.
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