
Desde el Ministerio de Salud de Mendoza tomaron la decisión de cerrar la maternidad del Hospital Carlos Saporiti, localizado en Rivadavia. Esta resolución reconfigura el mapa sanitario de la provincia y expone la baja natalidad que está impactando en Argentina. Según informaron las autoridades, el área que atendía aproximadamente 10 partos mensuales, fue destinado a la apertura de un centro de salud mental.
El centro de salud 89 años que se encuentra a 65 kilómetros de la capital mendocina, derivó los partos programados y de mediana complejidad al Hospital Perrupato que está a más de 20 kilómetros. En este contexto, la resolución responde a la marcada disminución en la cantidad de nacimientos en la región. Los controles prenatales y la guardia obstétrica de 24 horas se mantendrán solo para emergencias y partos expulsivos inminentes. Ante la clausura, médicos y autoridades municipales de Rivadavia manifestaron su descontento a través de protestas y declaraciones públicas.
Este problema refleja que en los últimos 10 años la baja de natalidad dejó de ser una proyección para pasar a ser un hecho. El 40% es el descenso reflejado en esta nueva realidad demográfica. Estos índices se amplían más cuando se habla del Cono Sur, donde los nuevos nacimientos no logran equilibrar las pirámides poblacionales. Este descenso se registra en todas las edades, desde la baja de embarazos adolescentes hasta la renuncia o postergación del proyecto de maternidad o paternidad.
Asimismo, el Ministerio de Salud de la Nación elaboró el informe “Estadísticas Vitales” en donde indican que la edad media de maternidad estimada, en la actualidad, oscila entre los 27 y 29 años lo que dictamina una postergación a comparación con décadas anteriores.
Esta tendencia expresa una reorganización de prioridades vitales pero también una potencial dificultad para el desarrollo familiar en contextos más adversos. Los país con mayor crisis en la región del Cono Sur son Uruguay, luego Chile y en tercer puesto está Argentina. El caso uruguayo está en estado crítico ya que la tasa de mortalidad es más alta que la de natalidad. En ese escenario, la Argentina ya atraviesa un proceso similar, aunque en una etapa anterior.
El envejecimiento en una sociedad no solo impacta en los índices demográficos sino que en los sistemas de producción, sanitarios y educativos. La curva de descenso de natalidad argentina está acompañada por un efecto global.
El cambio en el equilibrio de las poblaciones es innegable en el mundo entero. En 1950 el promedio era de cinco hijos por mujer, cuando para 2025 la cifra apenas alcanzará dos hijos por mujer. Gran parte de esta crisis está enlazada directamente a la reducción de embarazos adolescentes, en el caso de argentino bajó un 60%.
Según Susana Sottoli, directora regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), “Muchas mujeres asocian la dificultad para ampliar la familia a condiciones económicas y laborales precarias, junto con la falta de acceso a servicios de cuidados y de salud”, lo que dictamina un marco de las existentes desigualdades y dificultades.
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