
La Fórmula 1 ya puso primera. Y como marca la tradición, el punto de partida de cada temporada volvió a ser el shakedown, ese primer contacto real entre los autos nuevos y la pista que, aunque no define nada, empieza a contar mucho. Más aún en un 2026 atravesado por uno de los cambios reglamentarios más profundos de la historia de la categoría.
Para quienes siguen el día a día del paddock, el concepto es conocido. Para quienes se suman ahora a este universo —con el atractivo adicional de tener a un argentino como Franco Colapinto en la grilla— vale aclararlo: el shakedown no es una carrera ni un test de rendimiento puro. Es, básicamente, el momento en el que los equipos ponen el auto en pista por primera vez para comprobar que todo funcione como debe. Que no haya piezas sueltas, que los sistemas respondan, que el conjunto sea confiable y que el piloto empiece a sentirse cómodo en un coche completamente nuevo.
Y este año, esa primera toma de contacto tuvo un valor especial. El reglamento 2026 rediseñó la Fórmula 1 desde sus cimientos: nuevos conceptos aerodinámicos, mayor protagonismo de los sistemas eléctricos, dispositivos inéditos en el volante y autos que, en muchos casos, representan una hoja en blanco para ingenieros y pilotos. Todo estaba por verse.
A eso se sumó el impacto visual. Nuevas decoraciones, identidades renovadas y movimientos que reconfiguran el mapa de la categoría: la llegada de Cadillac, el desembarco de Audi sobre la estructura de Sauber, el misterio que rodeó al Aston Martin diseñado por Adrian Newey —el gran arquitecto de los autos ganadores en épocas de cambios reglamentarios— y un dato que no pasó desapercibido: la ausencia de Williams en este primer ensayo.
En ese contexto de renovación total, la expectativa también se posó sobre Alpine y, especialmente, sobre Colapinto. Nuevo equipo, nuevo auto y un horizonte cargado de ilusión para el piloto argentino, en una temporada donde todo parece estar por escribirse.

Barcelona fue el escenario del primer shakedown y dejó números que, sin ser determinantes, funcionan como referencias iniciales. George Russell, Esteban Ocon, Kimi Antonelli y Charles Leclerc fueron los pilotos que más giraron, todos superando las 260 vueltas. El registro más veloz quedó en manos de Lewis Hamilton, con un tiempo de 1:16.384 en la última sesión, superando a Russell y alimentando la expectativa en Ferrari, que asoma como uno de los grandes focos de atención.
Mercedes-Benz fue el equipo que más vueltas acumuló, con más de 500 giros, seguido por Ferrari y Haas. Alpine aparece bien posicionado en ese ranking, un dato no menor si se tiene en cuenta la confiabilidad y el desarrollo temprano. En la misma línea, el motor Mercedes fue el que más rodaje sumó, otro indicio que explica por qué muchos señalan a la escudería alemana como el posible “cuco” de la temporada.
McLaren también dejó señales interesantes, con Lando Norris cerca de los tiempos de punta, mientras que Red Bull mostró apenas destellos de Max Verstappen, en un contexto donde el secretismo es parte del juego. En esta etapa, casi nadie muestra todas sus cartas.
Habrá más acción pronto: nuevos test en Barcelona, luego Bahréin y, finalmente, Australia, donde comenzará la verdad. Por ahora, el shakedown dejó sensaciones, preguntas abiertas y una certeza: la Fórmula 1 2026 ya está en marcha.
Es apenas el primer contacto, el primer latido de una temporada que promete. Para Franco Colapinto, una campaña sólida sería más que suficiente para confirmar que este lugar también le pertenece. Y para el resto, la invitación sigue abierta: fanáticos históricos, nuevos seguidores, curiosos de ocasión. Bienvenidos a este universo fascinante que vuelve a empezar.
Comentarios