
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuestionó con dureza la decisión del gobierno de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del organismo internacional y pidió que la medida sea revertida, al considerar que “pone en peligro la seguridad tanto de Estados Unidos como del mundo”.
A través de su cuenta en la red social X, el titular de la OMS destacó el histórico vínculo entre el país norteamericano y la organización, pese a los desacuerdos recientes. “Estados Unidos de América ha contribuido significativamente a muchos de los mayores logros de la OMS, incluida la erradicación de la viruela. La OMS siempre ha colaborado con Estados Unidos y todos sus Estados Miembros, con pleno respeto a su soberanía”, expresó.
Sin embargo, rechazó los fundamentos esgrimidos por la Casa Blanca para justificar la salida, en especial las críticas al rol del organismo durante la pandemia. “La OMS lamenta la notificación de retirada de Estados Unidos de la OMS, una decisión que pone en peligro la seguridad tanto de Estados Unidos como del mundo”, afirmó, y agregó que “las razones esgrimidas para justificar la decisión de Estados Unidos de retirarse de la OMS son falsas”.
Desde Washington se argumentó que la OMS tuvo “fallas durante la pandemia de COVID-19”, que “obstruyó el intercambio oportuno y preciso de información crítica” y que “ocultó dichas fallas”. Frente a esto, la organización aseguró haber actuado “con rapidez” y haber compartido “toda la información disponible de forma rápida y transparente”, además de haber asesorado a los Estados Miembros “basándose en la mejor evidencia disponible”.
“La OMS recomendó el uso de mascarillas, las vacunas y el distanciamiento físico, pero en ningún momento recomendó el uso obligatorio de mascarillas, la vacunación obligatoria o los confinamientos. Apoyamos a los gobiernos soberanos para que tomaran decisiones que consideraban en el mejor interés de su población, pero las decisiones fueron suyas”, remarcaron.
“Esperamos que Estados Unidos vuelva”
Otro de los argumentos de la administración Trump fue que la OMS seguiría “una agenda politizada y burocrática impulsada por naciones hostiles a los intereses estadounidenses”. Desde el organismo retrucaron que esa acusación también es “falsa”.
“Como organismo especializado de las Naciones Unidas, gobernado por 194 Estados Miembros, la OMS siempre ha sido y sigue siendo imparcial y existe para servir a todos los países, con respeto a su soberanía y sin temor ni favoritismo”, indicaron.
En ese marco, Tedros expresó su deseo de que la relación pueda recomponerse: “Esperamos que Estados Unidos vuelva a participar activamente en la OMS en el futuro”. Mientras tanto, aseguró que la entidad mantendrá su compromiso de colaborar con todos los países para garantizar “el derecho al más alto nivel posible de salud como derecho fundamental”.
Impacto global y crisis presupuestaria
La salida de Estados Unidos genera además un fuerte impacto financiero. Washington fue históricamente el mayor aportante individual de la OMS, con alrededor del 18% de su presupuesto global. Su retiro obligará a recortes significativos: se prevé la reducción a la mitad del equipo directivo, ajustes en programas y proyectos, y la posible salida de una cuarta parte del personal a mediados de año.
La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de Trump de retirar a su país de decenas de organismos internacionales. En Europa, diplomáticos de la Unión Europea analizan alternativas para cubrir el déficit financiero y evitar el colapso de programas sanitarios críticos, especialmente en África y el Sudeste Asiático.
Referentes internacionales también manifestaron su preocupación. Bill Gates, presidente de la Fundación Gates, sostuvo en Davos que “el mundo necesita a la Organización Mundial de la Salud”, mientras que Kelly Henning, de Bloomberg Philanthropies, advirtió que la medida “podría debilitar los sistemas y colaboraciones en los que el mundo confía para detectar, prevenir y responder a las amenazas sanitarias”.
Aunque la OMS continuó compartiendo información con Estados Unidos en el último año, no está claro cómo funcionará la cooperación sanitaria global tras la retirada formal, lo que abre interrogantes sobre el seguimiento de epidemias, campañas de vacunación y la respuesta coordinada ante futuras crisis sanitarias
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