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La pesadilla de Micaela Morales: la confundieron con la novia de un narco y recibió amenazas internacionales

Un informe televisivo en Ecuador vinculó por error a una joven argentina con el narcotráfico. Vive en Barcelona, nunca estuvo en ese país y quedó expuesta a insultos, amenazas y miedo constante.

Lo que comenzó como un informe televisivo sobre “narcocultura” en Ecuador terminó convirtiéndose en una pesadilla para Micaela Morales, una joven chaqueña de 28 años que jamás pisó ese país. Desde fines de enero, su nombre y su imagen comenzaron a circular en redes y medios ecuatorianos como si fuera la pareja de un narcotraficante asesinado. Todo fue producto de una confusión: compartía nombre y cierto parecido físico con la verdadera mujer vinculada al crimen.

El hecho se desató tras el asesinato de Stalin Olivero Vargas, alias “El Marino”, ocurrido dentro de una urbanización privada de Samborondón, una de las zonas más exclusivas de Guayaquil. A partir de ese crimen, el canal ecuatoriano Ecuavisa emitió un informe sobre mujeres vinculadas a organizaciones criminales, conocidas en redes como “Las Muñecas de la Mafia”.

En ese contexto, el medio difundió imágenes de Instagram de Micaela Morales —radicada en Barcelona desde hace poco más de un año— confundiéndola con la verdadera pareja del narco, una mujer homónima que sí vive en Ecuador y que, según trascendió, tendría antecedentes penales.

Hostigamiento, miedo y amenazas

“El 9 de enero empezó todo”, relató Micaela. Ese día comenzó a recibir una avalancha de mensajes por Instagram y TikTok, la mayoría de usuarios ecuatorianos. “Me decían prostituta, narcotraficante, que mis viajes estaban manchados con sangre”, contó. Los insultos hacían referencia directa al hombre asesinado y a la mujer que había sido señalada como su pareja.

La confusión se agravó cuando el informe salió al aire el 21 de enero y mostró su perfil y sus fotos personales. “Toda la gente a la que yo le había explicado que no era esa mujer creyó que les estaba mintiendo”, recordó. En cuestión de horas, su nombre quedó asociado al narcotráfico y al lavado de dinero.

La situación escaló a amenazas directas contra ella y su familia en Argentina. “Decían que iban a matar a mi papá. Yo estaba sola en España y entré en pánico”, relató. En una ciudad con fuerte presencia de migrantes ecuatorianos, comenzó a vivir con miedo constante, evitó salir y dejó de publicar contenido en redes para no ser identificada.

Pedido de ayuda y rectificación insuficiente

El 22 de enero, un día después del informe, Micaela se presentó sin turno en el consulado argentino. “Me hicieron escribir una carta contando todo. No sabía si era un pedido de ayuda o una despedida”, recordó. Allí le indicaron que reuniera pruebas, buscara un abogado y realizara una denuncia.

Antes de judicializar el caso, intentó comunicarse con el canal ecuatoriano y con periodistas del medio, sin éxito. Recién cuando el caso fue difundido por comunicadores independientes, Ecuavisa emitió una rectificación. Sin embargo, para Micaela fue insuficiente. “No dejaron claro que yo no era esa persona. Esperaba una disculpa directa, con mi foto, como cuando me expusieron”, sostuvo.

Una vida en pausa

Días después, la joven presentó una denuncia en Barcelona. Su abogado analiza avanzar con una demanda o un acuerdo extrajudicial por el daño moral y económico sufrido. Licenciada en Psicopedagogía y con experiencia trabajando con niños, teme que esta exposición afecte su futuro profesional.

“Esto fue una noticia internacional. Llegó a Argentina, España, Canadá. No puedo creer lo que hicieron conmigo”, lamentó. Aunque el hostigamiento bajó, el miedo persiste. Canceló viajes, redujo su vida social y dejó de publicar en redes. “No quiero que sepan dónde estoy”, explicó.

El caso de Micaela Morales expone el impacto devastador que puede tener la desinformación y la falta de verificación periodística. Una homonimia, algunas fotos similares y un informe televisivo bastaron para poner en riesgo la vida de una joven que hoy solo busca lo mismo que repite desde el primer día: limpiar su nombre y seguir adelante.

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