
El sistema penitenciario registró 121.443 personas privadas de la libertad en 2024, la cifra más alta de la historia. Mientras el CNPT advierte sobre el avance del encarcelamiento y el uso de penas cortas, Santa Fe acelera la construcción de cárceles de máxima seguridad para detenidos de alto perfil.
La población carcelaria argentina volvió a marcar un máximo histórico. Al 31 de diciembre de 2024, el país registraba 121.443 personas privadas de la libertad, lo que equivale a una tasa de 258 personas encarceladas cada 100.000 habitantes, la más alta desde que se llevan registros.
Los datos surgen de un informe elaborado por el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT), que además advierte que el sistema funciona con un nivel de ocupación del 130,2 %: hay 130 personas alojadas donde deberían caber 100.
El crecimiento de la población detenida durante 2024 fue del 7,1 %, incluso por encima del promedio anual de los últimos 25 años.

Santa Fe apuesta a cárceles de máxima seguridad
En ese contexto, Santa Fe avanza con una fuerte inversión en infraestructura penitenciaria, con foco en detenidos de alto perfil. El gobernador Maximiliano Pullaro recorrió la obra de la Unidad Penitenciaria N°8, conocida como “El Infierno”, y destacó la magnitud del proyecto.
“Tenemos 12 grúas juntas trabajando al mismo tiempo en este lugar, lo que es muy difícil de ver en una obra”, señaló, y remarcó “la decisión de poder terminar la infraestructura penitenciaria que será para 1.150 reclusos de alto perfil”. Además, recordó que en el mismo predio se construyen otras dos cárceles que alojarán a casi 1.950 detenidos cada una.
Pullaro encuadró las obras dentro de una “política de seguridad pública”, al sostener que no solo se trata de inversión policial y tecnología —como el sistema Lince— sino también de “tener el control de la población detenida”. Cada interno alojado en “El Infierno” tendrá celda individual, control pleno del Servicio Penitenciario y solo podrá compartir patio con un grupo reducido.
A esa unidad serán trasladados alrededor de 500 reclusos de alto perfil que actualmente están distribuidos en distintos niveles de seguridad, con el objetivo de “seguir separando a los detenidos más conflictivos y violentos para romper el vínculo con el afuera”.
El mandatario remarcó que se trata de “una cárcel de máxima seguridad” con una inversión “que no se hizo nunca en la provincia” y afirmó que en cuatro años de gestión se construirán más de 3.500 celdas, una cifra superior a la levantada en el último siglo.

Cómo será “El Infierno”
El complejo estará compuesto por cuatro módulos y un edificio de ingreso general. Contará con un doble muro perimetral de 1.800 metros de largo por 10 de alto, torreones de vigilancia cada 70 metros y una torre central de 36 metros para visión 360°.
Cada módulo tendrá 288 celdas individuales, totalizando 1.152 plazas, además de boxes de comunicación sin contacto físico, atención de salud intramuros, sala de conferencias y helipuerto.
Según el secretario de Obras Públicas, la construcción presenta un 40 % de avance y se prevé su finalización para octubre. Actualmente trabajan 400 operarios de manera directa, en una de las obras públicas más grandes en ejecución en la provincia.
El debate de fondo
Mientras provincias como Santa Fe refuerzan su capacidad penitenciaria, el CNPT insiste en que la sobrepoblación no se resolverá solo con más cárceles. Señala como factores centrales:
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Uso sistemático de la prisión preventiva
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Crecimiento de penas cortas de cumplimiento efectivo
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Endurecimiento de la legislación penal
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Poca aplicación de medidas alternativas al encierro
El informe también advierte sobre la situación de personas con padecimientos de salud mental alojadas en cárceles y sobre el aumento sostenido de personas presas sin condena firme.
El escenario muestra así un sistema penitenciario en expansión, con fuerte inversión en seguridad, pero atravesado por un debate estructural sobre el alcance y los límites del encarcelamiento como respuesta penal.
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