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Opinión

LA VIDA SIGUE IGUAL, o quizás ya no

Julio Iglesias fue denunciado de abuso sexual por ex empleadas de sus residencias de Bahamas y República Dominicana

“Unos que nacen, otros morirán

Unos que ríen, otros llorarán

Aguas sin cauce, ríos sin mar

Penas y glorias, guerras y paz…

…Al final

Las obras quedan, las gentes se van

Otros que vienen las continuarán

La vida sigue igual…”

Reza la letra de La Vida sigue Igual, la canción debut de Julio Iglesias en 1968, quien se convertiría en una de las estrellas más importantes de España y un referente indiscutido de la música de habla hispana.

Su fama de Don Juan y seductor serial, precedió siempre el nombre del artista y si bien era un secreto a voces que no aceptaba un no por respuesta, ya sea por acción o por omisión, por costumbre o clima de época; Julio Iglesias trataba a las mujeres como objetos y nadie decía nada. Basta ver el video viral en el que Susana Giménez, a pesar de oponerse en vivo y al aire en uno de los programas con más audiencia de la televisión argentina, debió soportar -igualmente- que la besara en la boca en contra de su voluntad.

Esta última semana, y tras tres años de trabajo, vio la luz la investigación del medio español ElDiario.es junto a Univisión Noticias, que derivó en la denuncia del cantante por ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España por parte de dos ex empleadas de sus residencias de Bahamas y República Dominicana.

Formalmente, la denuncia ante la justicia española fue presentada el pasado 5 de Enero del 2026, pero el mundo conoció la noticia recién el 13 del corriente, una vez que la causa judicial fue definitivamente encarrilada. La Fiscalía investiga los hechos como una posible “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajado forzado y servidumbre” sumado a “varios delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales tales como acoso sexual y agresión sexual.”

Julio Iglesias besando a Susana Giménez en su programa

Los hechos, que datarían del 2021 fueron relatados por dos ex empleadas del astro de ocho décadas -y monedas-; una de ellas habría realizado tareas domésticas, mientras que la otra se desempeñó como fisioterapeuta.

Ambas, con identidad reservada bajo nombres ficticios (Rebeca y Laura) relataron haber sido víctimas de agresiones sexuales, tocamientos no consentidos y encuentros íntimos con acceso carnal sin su consentimiento.

En todo momento, Rebeca y Laura antepusieron el miedo a contar su calvario dada la situación de vulnerabilidad y desproporción jerárquica con el magnate español, quien a su vez, las sometía a un grado de violencia psicológica tan pronunciada que ambas pensaron que nadie les creería si hablaban.

Mujeres jóvenes, de origen humilde, con régimen de trabajo sin retiro cuyas familias contaban con su salario para poder subsistir, sometidas al arbitrio, el despotismo y el deseo de un jefe poderoso, rico y con capital simbólico que lo convertía en intocable. O al menos eso pensaba, hasta ahora.

Sorprende que nadie se sorprenda; y más aún, que se lo crea capaz de haber perpetrado semejantes actos aberrantes. La explicación es simple, era un secreto a voces, pero su fama y su poder, lo mantuvieron indemne hasta sus largos, apacibles y lujosos 82 años.

En 2010, Vaitiare Hirshon ex modelo tahitiana que mantuvo una relación con Julio Iglesias entre 1983 y 1989 (vínculo que comenzó siendo ella menor) publicó sus memorias, Muñeca de trapo, en las que relata cómo el artista la introdujo en el consumo de drogas y la sometía a tener prácticas sexuales bajo presión.

Hace 16 años, el relato del sufrimiento de una mujer en el contexto de una relación con un hombre rico y famoso que la colmaba de lujos y comodidades, era juzgado de inverosímil, mentiroso e incluso, de ingrato. Es por eso, que pasó sin pena ni gloria y nadie le dio la importancia ni la trascendencia que hubiera merecido.

Parece que el edadismo tiene una parte buena; cuando se termina el hechizo de la juventud, no importa quién seas ni cuánto poder y dinero acumules, las arrugas y los achaques permiten que la sociedad decida ver el elefante en el baño.

El derrotero judicial de las acusaciones contra Julio Iglesias comenzaron su camino por el sistema judicial español. Receptadas el 5 de Enero por la Fiscalía de la Audiencia Nacional fueron formalmente presentadas por la organización internacional Women’s Link Worldwide en nombre de las extrabajadoras del cantante, quienes reclaman haber sido víctimas de “maltrato físico, psíquico y sexual”. Ahora, es la Fiscalía quien tiene a su cargo y bajo su órbita llevar adelante todas las diligencias preprocesales que crea convenientes para terminar de delinear una acusación formal contra el cantante. La mencionada organización optó realizar la presentación ante la Fiscalía (en lugar de hacerlo directamente ante un Juzgado contra Julio Iglesias) para que sea esa dependencia estatal la que asuma la competencia de las pesquisas y demás medios probatorios del caso, atento que se trata de hechos presuntamente cometidos por un español en el extranjero.

Es más, en caso que el Ministerio Público considerara que no hay indicios suficientes para poder ir en contra de Julio Iglesias, no impediría que luego las víctimas querellasen al cantante en forma privada ante un Juzgado.

Idéntico supuesto aconteció en Agosto 2023 con el escándalo del beso no consentido de Luis Rubiales (otrora presidente de la Real Federación Española de Fútbol -RFEF-) a Jennifer Hermoso en Sidney, tras la final del Mundial de Fútbol femenino.

En ese momento, el Ministerio Público dio inicio a las diligencias preprocesales y una vez recabadas las pruebas suficientes, ofreció a la deportista formular la denuncia. No obstante ello, consideró el organismo estatal que las pruebas eran tan contundentes, que correspondía actuar de oficio, por lo que presentó querella contra Rubiales en los Juzgados Centrales de Instrucción de la Audiencia Nacional.

El beso no consentido de Luis Rubiales a Jennifer Hermoso en Sidney

La diferencia entre la causa de las ex trabajadoras de Julio Iglesias y el beso no consentido de Rubiales, es que en este último caso el hecho ocurrió entre dos españoles en un país extranjero; mientras que el escándalo que rodea al astro de la música ocurrió fuera de España y con víctimas de otras nacionalidades. No obstante ello, la ONG que representa a las víctimas, busca ampararse en la Ley Orgánica del Poder Judicial de España la que prevé que la Audiencia Nacional es competente para investigar y enjuiciar delitos cometidos por españoles “fuera del territorio nacional, cuando conforme a las leyes o a los tratados corresponda su enjuiciamiento a los tribunales españoles”. El caso bajo análisis podría encuadrarse en el delito de trata y los regulados en el Convenio del Consejo de Europa de 2011 sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. Se establecen algunos requisitos adicionales: que el hecho sea punible en el país donde se perpetraron; que la víctima o la Fiscalía presenten una querella ante los tribunales españoles; y que el “delincuente no haya sido absuelto, indultado o penado en el extranjero (o, en este último caso, no haya cumplido la condena)”.

La justicia tendrá la última palabra, mientras tanto, conocer la verdad y solidarizarnos con las víctimas como un ejercicio para dimensionar hasta dónde llega la impunidad del poder y la vulnerabilidad de la necesidad, es un deber individual de todos.

Ya lo dijo el propio Julio Iglesias:

Pocos amigos que son de verdad

¿Cuántos te alagan si triunfando estás?

Y si fracasas, bien comprenderás

Los buenos quedan, los demás se van

Siempre hay

Por qué vivir

Por qué luchar

Siempre hay

Por quien sufrir

Y a quien amar

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