
La emoción y el orgullo por las raíces rosarinas fueron protagonistas de la última emisión de MasterChef. En una consigna que invitó a los participantes a conectarse con las personas más importantes de sus vidas, Luciana Geuna y Rocío Robles compartieron imágenes y recuerdos que reflejaron sus historias personales y su vínculo con Rosario.
Geuna mostró una fotografía de sus hijos, Vito y Jacinta, vestidos con ropa de Rosario Central. Conmovida por la imagen, definió a los pequeños como “lo mejor que me pasó en la vida” y les dedicó un saludo antes de comenzar a cocinar. “Hoy cocina mamá para ustedes”, expresó.
Rocío Robles recordó su infancia en Rosario
Por su parte, Rocío Robles se encontró con una imagen de sus padres, Ruso y Susana, a quienes definió como su punto débil y una parte fundamental de su vida.
La modelo y periodista deportiva habló de sus orígenes en el barrio Las Flores Este y recordó las dificultades que atravesó durante su crecimiento. “Del lugar donde yo vengo, no hay posibilidad de nada”, aseguró al describir una realidad marcada por la falta de oportunidades.

Durante su testimonio, también contó que perdió a muchos amigos, algunos fallecidos y otros que están presos. Frente a ese contexto, destacó el papel de sus padres, a quienes les agradeció por haberla acompañado y por darle la posibilidad de imaginar un futuro diferente.
“Lo principal que me dieron ellos fue la posibilidad de soñar con un futuro”, sostuvo. También contó que sus padres son fanáticos del programa y que cocinar para ellos representaba un honor, independientemente del resultado.
“Son mi faro y todo lo que hago es…”, expresó Robles, emocionada, al intentar explicar la importancia que tienen Ruso y Susana en su vida.
Con sus historias, las dos rosarinas llevaron a la pantalla recuerdos familiares, referencias a su ciudad y mensajes sobre el valor de los afectos y las oportunidades para salir adelante.
Comentarios