
En un nuevo aniversario del 24 de marzo, la Casa Rosada publicó un video de alto impacto titulado “Las víctimas que quisieron esconder”. La pieza audiovisual, que tiene una duración de una hora y cuarto y contó con la ingeniería editorial de Santiago Caputo, busca dar un giro en la narrativa oficial sobre los años setenta, insistiendo en la necesidad de conocer la historia “en su totalidad” para evitar que se convierta en un “instrumento de manipulación”.
El eje central del documental es otorgar voz a protagonistas que, según la gestión libertaria, fueron omitidos del relato tradicional. Entre los testimonios más destacados aparece el de Miriam Fernández, la nieta recuperada 127, quien afirma en la grabación que la sociedad compró “un relato que no fue real” y que es necesario contar la historia verdadera para que el país pueda sanar.
Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa. Porque solo una sociedad que mira su pasado con libertad puede aprender de él y evitar repetir sus tragedias.
A 50 años del inicio del 24 de marzo de 1976, la Casa Rosada presenta dos testimonios que ayudarán a comprender… pic.twitter.com/icsjrHZLNR
— Casa Rosada (@CasaRosada) March 24, 2026
El video refuerza la perspectiva de la “memoria completa”, equiparando el reconocimiento de los crímenes del terrorismo de Estado con el de las víctimas de las organizaciones armadas. En este sentido, incluye el relato del hijo de Argentino del Valle Larrabure, el militar secuestrado por el ERP en 1974, quien hace un llamado a la unión de los argentinos tras recordar el cautiverio más largo de la historia del país.
Desde su llegada al poder, el presidente Javier Milei ha sido tajante respecto a su postura sobre el período más oscuro de la Argentina: El mandatario sostiene que no hay registros fehacientes de los 30.000 desaparecidos y se ciñe a las 8.753 víctimas registradas originalmente por la Conadep en 1984. Milei define la visión de los gobiernos anteriores como “tuerta” y asegura que una verdad contada a medias es, en realidad, una mentira.
A medio siglo del derrocamiento de Isabel Perón, el clima político refleja una grieta profunda en torno a la interpretación del pasado. Mientras los organismos de Derechos Humanos mantienen sus consignas históricas de Memoria, Verdad y Justicia, el Ejecutivo utiliza sus canales oficiales para instalar lo que denominan “la otra parte de la verdad”, centrándose en el accionar de las organizaciones guerrilleras previo y durante la dictadura.
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