
A pocas horas de que el reloj marque las 11:00 y comience el tratamiento de la Modernización Laboral en el recinto, el clima en el oficialismo es de plena confianza. Patricia Bullrich llegó al Palacio Legislativo ratificando que el texto final es el resultado de un consenso con los sectores “reformistas” que buscan un cambio estratégico en la normativa vigente.
Ante los cuestionamientos sobre si el Gobierno “se ablandó” frente a las presiones sindicales por la cuota solidaria y el pago de sueldos en bancos, Bullrich fue tajante: “El Gobierno lo que hizo fue escuchar a todos y equilibrar el proyecto”. Según la senadora, la meta fue lograr que todas las partes se sintieran representadas en una reforma que calificó como histórica por su magnitud y alcance.
Estrategia política: ganar o “que te llenen la cara de dedos”
En sintonía con este pragmatismo, el diputado Bertie Benegas Lynch también salió a respaldar las modificaciones de último momento durante una entrevista en Infobae al Amanecer. El legislador libertario utilizó una frase contundente para explicar por qué prefirieron ceder en algunos artículos antes que arriesgarse a perder la votación:
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El objetivo: Garantizar la aprobación de la ley por sobre la pureza del proyecto original.
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La justificación: Benegas Lynch sostuvo que en el juego parlamentario “las votaciones son para ganar” y que persistir en posturas inflexibles solo conduce a que la oposición “te llene la cara de dedos” en el recinto.
Cuenta regresiva para la sesión
Con los cambios ya procesados y los 41 votos de base asegurados tras el pacto con la UCR y los bloques provinciales, el oficialismo espera una jornada extensa pero favorable. La estrategia de “escucha activa” que defendió Bullrich parece haber sido la llave para destrabar una ley que, según sus palabras, ningún gobierno democrático previo se animó a impulsar con tal profundidad.
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